El escenario de desorientación global que abrió el viernes último la Corte Suprema de Justicia estadounidense al voltear la política arancelaria con la que Donald Trump intentaba rediseñar el comercio mundial dejó a la Argentina sumida en la más profunda incertidumbre. El gobierno de Javier Milei, que negoció y logró firmar un acuerdo comercial con Estados Unidos apenas 15 días antes de la decisión judicial, no sabe todavía cuáles serán las consecuencias que el fallo traerá para todo lo escrito en ese documento, en el que la administración argentina se comprometía a muchas concesiones a cambio de que Trump le bajase los ¿ahora extintos? aranceles que había impuesto a todo el mundo.
"Estamos en etapa de clarificación", confiaron funcionarios al tanto de las negociaciones en diálogo con El Destape. La situación es insólita. La Argentina no sabe si ese arancel del 10% que negoció con Estados Unidos –y que el gobierno libertario consideró un éxito de la diplomacia local– sigue existiendo, si desapareció o si se transformó en un 5%. Si rigiera la decisión de la Corte, el 10% negociado se convirtió en cero a partir del viernes (para todos los países, lo cual deja a Milei en un lugar de desventaja, tras las concesiones que hizo para llegar a un arancel menor al resto que de repente se equiparó). Si rigiera la amenaza de Trump de reinstalar aranceles del 15% para todo el mundo, ¿el 10% que la Corte eliminó y que pesaba sobre la Argentina, se descuenta? ¿O es 15% para todo el mundo sin distinción de acuerdos previos? Estas son las preguntas que se hacen los funcionarios argentinos que conversaron con El Destape.
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La incertidumbre es total. Aunque algo prima en los equipos de trabajo del gobierno libertario: la confianza en que el sólo hecho de haber logrado el acuerdo con Trump es un activo inestimable. Y la creencia de que, una vez que el gobierno estadounidense asumió el compromiso con la Argentina, lo honrará. Es decir, el gobierno argentino confía en que más allá de cómo termine quedando plasmada la política arancelaria de Trump después del fallo de la Corte, el país quedará mejor posicionado que otros, en honor al acuerdo firmado a comienzos de febrero.
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En el equipo de negociadores argentinos consideran que Trump no dejará caer sin pelear su política arancelaria y ven que durante los próximos 150 días se dedicará a rearmar la arquitectura legal para llevarla adelante. Ese es el plazo que le concede la nueva herramienta que encontró para intentar reestablecer lo que le volteó la Corte: la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que le autoriza aranceles de hasta el 15% por un periodo máximo de 150 días para corregir desequilibrios en la balanza de pagos.
"Está por verse incluso qué va a pasar dentro de 150 días. Creemos que Trump se tomará ese periodo para encontrar la arquitectura legal nueva y estable para sostener los aranceles", observan los negociadores argentinos.
Mientras tanto, la cámara de empresas estadounidenses en la Argentina ya avisó que los productos que no estén comprendidos dentro del acuerdo enfrentarán un recargo temporal del 10%. Y el Congreso reclama respuestas. El diputado nacional Esteban Paulón pidió que el canciller Pablo Quirno explique ante los legisladores cuál es el estado de situación. "Tras el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos y la ampliación de aranceles generalizados del 15% por parte de Trump, el promocionado acuerdo comercial voló por el aire. ¡Pablo Quirno debe dar explicaciones! Queremos saber qué medidas tomará el gobierno argentino frente al nuevo contexto en materia de intercambio comercial entre nuestro país y USA", reclamó.
