Argentina avanza en la modernización de su sistema de vigilancia aérea con la incorporación de cuatro camiones tácticos 6x6, destinados a transportar los radares móviles RMF-200V diseñados por INVAP. Esta novedad busca dotar a las Fuerzas Armadas de una capacidad de desplazamiento ágil, para mover estos sistemas estratégicos a diferentes puntos del territorio según las necesidades operativas.
La movilidad es un factor clave en la defensa aérea actual. A diferencia de los radares fijos, que permanecen estáticos en un solo lugar, los radares tácticos pueden ser reubicados en cuestión de horas para cubrir sectores específicos o reforzar zonas de interés estratégico. Este dinamismo es fundamental frente a las amenazas modernas, que requieren una respuesta rápida y adaptable.
El especialista Andrei Serbin Pont destacó, en Infobae al Mediodía, la importancia de esta capacidad móvil al señalar que “un radar que no se mueve es un radar muerto”. Explicó que cuando un radar fijo es detectado, se convierte en un blanco vulnerable, mientras que un sistema móvil reduce ese riesgo al cambiar constantemente de ubicación.
Los radares RMF-200V están diseñados para activarse rápidamente y pueden estar operativos en aproximadamente 15 minutos. Su alcance máximo ronda los 200 kilómetros, lo que les permite detectar diversas amenazas aéreas, desde aviones de combate a unos 67 kilómetros hasta drones a unos 40 kilómetros. Esto los vuelve ideales para reforzar la vigilancia en áreas puntuales cuando la situación lo requiera.
Estos sistemas móviles complementan la red de radares ya existente y se desplazan según las circunstancias, facilitando un despliegue rápido en lugares de valor estratégico. Así, se integran al Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial (SINVICA), que supervisa el espacio aéreo argentino.
Dentro de SINVICA, operan radares primarios de largo alcance desarrollados por INVAP, capaces de detectar aeronaves sin que estas emitan señales, aportando datos sobre posición, velocidad, altura y dirección. Además, la red cuenta con radares secundarios, que requieren la cooperación de las aeronaves mediante transponders y ofrecen información complementaria para el control del tránsito aéreo y la vigilancia.
Los radares tácticos RMF-200V representan un tercer nivel en esta arquitectura, aportando principalmente la posibilidad de un despliegue rápido para reforzar la cobertura en zonas específicas, ya sea por motivos operativos, ejercicios militares o situaciones excepcionales, sin ampliar el alcance total de la red.
El significado de esta incorporación para el Ejército
Este avance no solo fortalece la defensa aérea, sino que también pone en valor el desarrollo tecnológico nacional. Serbin Pont resaltó que INVAP forma parte de un grupo muy selecto de empresas en el mundo capaces de diseñar y fabricar radares de manera integral, una capacidad que pocos países poseen.
Según el especialista, aproximadamente el 80% de los componentes de estos sistemas son de fabricación nacional, y detrás de cada radar hay una cadena de unas 150 empresas proveedoras involucradas en el proceso industrial. Además, destacó la continuidad de esta política tecnológica durante los últimos 25 años, sin importar los cambios de gobierno, con una producción cercana a tres unidades por año.
Esta trayectoria convirtió a Argentina en el único país de América Latina con capacidad para fabricar radares tridimensionales de forma integral, compartiendo este desarrollo con un grupo reducido de potencias especializadas en vigilancia aérea.
La incorporación de estos radares móviles también tiene una proyección estratégica e industrial más amplia. Para Serbin Pont, fortalece la capacidad estatal para controlar el espacio aéreo y consolida una política industrial de alto valor tecnológico basada en producción nacional.
Recordó que INVAP ya exportó este tipo de tecnología a países como Nigeria y que la continuidad de estos proyectos podría abrir nuevas oportunidades para la industria argentina. En ese sentido, señaló que la compra de los nuevos vehículos no es solo un equipamiento logístico, sino un paso clave para aprovechar al máximo las capacidades de los radares tácticos y seguir fortaleciendo una red de vigilancia aérea que combina innovación, producción nacional y autonomía estratégica.
