Así es el ADN argentino: el estudio del Conicet que desarma los prejuicios sobre el racismo

En medio del debate sobre el racismo y la identidad nacional, una investigación de Conicet basada en estudios genéticos aporta nuevos datos sobre la composición de la población argentina.

23 de julio, 2026 | 19.48

Mientras el debate sobre el racismo y la identidad argentina permea en la opinión pública, la ciencia reapareció con argumentos basados en evidencia. Los avances en materia de genética poblacional demuestran que la idea de una Argentina homogénea no se corresponde con la realidad. El ADN de los argentinos, según Conicet, refleja una historia atravesada por el mestizaje y la convivencia de diferentes orígenes.

Según Noticias Argentinas, los estudios de los científicos de Conicet permitieron cuantificar esa diversidad y demostrar que "lo extranjero" no es un elemento ajeno a la identidad nacional, sino una parte constitutiva de ella.

La histórica definición de Argentina como "crisol de razas" encuentra hoy un correlato en análisis genéticos, que ponen cifras concretas a esa mezcla biológica y cultural.

Una identidad construida a partir de la diversidad

Según los datos presentados por el doctor Adrián Turjanski, investigador del Conicet y director científico de Gen360, la composición genética promedio de la población argentina se distribuye en un 40% de origen europeo, un 25% de origen asiático, un 20% de origen americano correspondiente a pueblos originarios y un 10% de origen africano.

Para los investigadores estos porcentajes reflejan siglos de migraciones, intercambios y procesos de integración que moldearon la identidad del país y desestiman cualquier intento por definir a los argentinos bajo una única procedencia.

El estudio también pone de manifiesto que la diversidad genética no siempre coincide con las percepciones culturales o sociales sobre el origen de las personas, ya que muchos signos ancestrales son imperceptibles a la vista.

El aporte africano y la inesperada conexión con Bangladesh

Uno de los aspectos más significativos del informe es la importancia de la ancestría africana, un componente que históricamente quedó relegado en los relatos sobre la conformación del país. Según los investigadores, alrededor del 10% de los argentinos posee algún grado de ascendencia africana.

Si bien ese aporte suele representar menos del 5% en el ADN individual promedio, su presencia confirma que las raíces africanas forman parte de la historia y la composición genética de la población.

Los análisis también revelaron un dato llamativo. Cerca del 8% de los argentinos presenta rastros de ADN provenientes de Bangladesh. Aunque se trata de un porcentaje minoritario dentro del perfil genético individual, el hallazgo evidencia que las migraciones humanas conectaron regiones muy distantes mucho antes de los fenómenos migratorios contemporáneos.

En esa línea, Turjanski sostuvo que el racismo carece de fundamento biológico. Tanto la genética como la antropología coinciden en que todos los seres humanos comparten un origen común en África hace aproximadamente 200.000 años y que las diferencias visibles, como el color de la piel o de los ojos, son adaptaciones evolutivas relativamente recientes, desarrolladas en distintos entornos durante los últimos 50.000 a 100.000 años.

La evidencia genética refuerza una conclusión contundente: la diversidad no es una excepción dentro de la identidad argentina, sino una de sus principales características.