Tras los festejos por el triunfo de Argentina sobre Suiza el sábado pasado, la Policía de la Ciudad desplegó un operativo durante la madrugada para liberar la zona del Obelisco, donde un menor resultó herido de un disparo de bala de goma en un párpado por parte de un efectivo. "Por suerte se está recuperando", aseguró su familia, que admite que su ojo se salvó "de milagro". Además, contaron que ya hicieron una denuncia por el accionar policial y la radicaron ante el Ministerio Público Fiscal.
La familia ya inició los trámites para dar con las cámaras de la zona. Desde la Policía de la Ciudad indicaron a El Destape que la fuerza debe aguardar que se oficialice la denuncia para poder dar su descargo sobre el operativo.
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Pasada la medianoche del sábado, miles de personas se acercaron al Obelisco para celebrar la victoria del equipo de Lionel Messi que le dio el pase a una nueva semi final del Mundial. Banderas, camisetas, cantitos y bocinazos acompañaron la alegría en el microcentro, que se replicó en puntos de toda la ciudad y del país, como es costumbre.
Sin embargo, al comenzar a desconcentrarse el grueso de los hinchas, un grupo de la Policía de la Ciudad avanzó sobre quienes quedaban sobre 9 de Julio y Corrientes, como ya había pasado en los octavos de final. Ahí estaba Julián, un chico de 17 años que estudia en el Colegio Nacional Buenos Aires, que había llegado a festejar junto a otros cinco amigos y que minutos después iba a ser atendido por el SAME.
"Estaban en la boca de subte de Cerrito, cerca de Lavalle, cuando ven una estampida de gente corriendo. Aparece un hidrante e infantería y empiezan los escopetazos. Los chicos salen corriendo. Los chicos salen corriendo. Él se tropieza y se cae, cuando se incorpora, algo le pega en la cara", denunció a El Destape su padre, Nicolás Finoli.
Un proyectil de un perdigón le había pegado en el rostro a su hijo, a medio centímetro del glóbulo ocular, y lo dejó tendido en el piso. A metros, dentro de un kiosco, una médica le dio unos primeros auxilios hasta que llegó personal del SAME. "Le quedó una herida abierta, está con cicatrizantes y antibióticos. De milagro no tiene nada en el ojo. Por suerte se está recuperando", agregó Nicolás.
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"Va a seguir su vida normal, pero no deja de ser shockeante que fue a festejar el triunfo de la Selección y se volvió con un balazo en el ojo", se quejó su padre. Según trascendió, esa madrugada hubo en total 14 detenidos, algunos por robo, otros por resistencia a la autoridad y hubo dos policías heridos. En tanto, el SAME no solo atendió a Julián, sino también a un hombre de 26 años con un traumatismo de tórax, que fue trasladado al Hospital Argerich.
La carta pública que se viralizó
El lunes, un día después del hecho, el padre de Julián hizo un descargo con el objetivo de "transformar la bronca y la indignación en algo que genere conciencia". Su texto fue compartido en distintos grupos de alumnos y padres del Colegio Nacional Buenos Aires hasta que pasó por diversas redes sociales y llegó a los medios.
"Queridas familias de la comunidad educativa: quiero compartir con ustedes una situación alarmante que nos tocó vivir el último sábado y que nos obliga a estar más alertas que nunca. Durante las celebraciones pospartido de la Selección Argentina, mi hijo y sus amigos estaban sentados en la Av. 9 de Julio cuando la Policía de la Ciudad comenzó a reprimir de manera indiscriminada", escribió.
"Actualmente nos encontramos en proceso de radicar la denuncia formal ante el Ministerio Público Fiscal, firmes en el compromiso de que estos actos no queden impunes. Al mismo tiempo, les pido que hablemos con los chicos y tomemos todas las precauciones posibles para cuidarlos. Hoy nos toca a nosotros levantar la voz, porque la realidad demuestra que las fuerzas de seguridad no discriminan: solo apuntan y disparan. Nicolás Finoli", concluyó.
