A 15 meses de terminar su mandato, Schiaretti cambió el Gabinete

Fue despedido el ministro de Seguridad, Alfonso Mosquera. Estaba muy cuestionado por los casos de violencia institucional y la ola de inseguridad. También hubo cambios en Gobierno, Justicia y Cultura. Los cambios se empezaron a elaborar tras la derrota en Marcos Juárez.

20 de septiembre, 2022 | 19.07

A sólo 15 meses de dejar el poder, el gobernador Juan Schiaretti informó este mediodía a través de la cuenta de Twitter del Gobierno de Córdoba el recambio en el Gabinete
provincial que incluye el despido del cuestionado ministro de Seguridad, Alfonso Mosquera, 
pero además un enroque que degrada al ministro de Gobierno, Facundo Torres Lima y sube las acciones del ministro de Justicia y DDHH, Julián López, poniéndolo al frente del reforzado Ministerio de Gobierno y Seguridad.

El recambio ministerial ocurre apenas 24 horas después de que Nora Bedano fuera obligada a renunciar como presidenta de la Agencia Córdoba Cultura, un organismo público con participación privada que funciona con rango de Ministerio. Bedano venía siendo muy cuestionada por los desmanejos financieros y el destrato a los planteles culturales: hace tres
semanas fueron despedidos 100 de trabajadores del Teatro del Libertador “General San Martín”, además de otros 50 en la propia Agencia Córdoba Cultura y otra cantidad menor en el
Teatro Real. Los empleados despedidos, contratados bajo condiciones precarias, integraban los cuerpos artísticos musicales y de técnica.

A las bajas de Mosquera (Seguridad) y Bedano (Cultura) se le suma la renuncia del ministro de Salud, Diego Cardozo, quién dejó su cargo el 26 de agosto pasado y ayer fue imputado por el delito de omisión de los deberes de funcionario público, en la investigación que lleva adelante el fiscal Raúl Garzón por la muerte de cinco bebés en el Hospital Materno Neonatal
de esta Capital.

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Oficialmente, a través de una serie de tuits, el Gobierno cordobés informó sobre los cambios en el Gabinete: “Con el propósito de adecuar el Estado en función de las necesidades que van surgiendo en la sociedad, por la evolución de la situación socioeconómica nacional hemos definido profundizar y fortalecer las acciones en materia social, de empleo y seguridad”. Y
siguió: “Esta medida apunta a eficientizar programas en marcha y a instrumentarse desde un abordaje integral y profundizar en la articulación con los municipios, comunas, Cámaras y
Asociaciones del sector privado, y actores de la comunidad para cumplir con los propósitos de manera ágil”.

Así, el Gobierno de Schiaretti anunció la modificación del organigrama ministerial y sus nuevas autoridades: “Por ello se ponen en marcha el Ministerio de Empleo y Formación
Profesional, Ministerio de Hábitat y Economía Familiar; y el Ministerio de Gobierno y Seguridad y designan a:

-Ministerio de Empleo y Formación Profesional: Facundo Torres Lima.
-Ministerio de Hábitat y Economía Familiar: Laura Jure.
-Ministerio de Gobierno y Seguridad: Julián López.
-Ministerio de Justicia y DDHH: Laura Echenique”.

La peor crisis desde 2013

Schiaretti ya no puede reelegir en su cargo y decidió que su candidato a sucederlo en la gobernación sea el actual intendente capitalino, Martín Llaryora. Tras un cuarto de siglo en el poder, el cordobesismo, creado por el extinto José de la Sota a fines de los '90 se muestra agotado y sin reacción.

El gobierno de Schiaretti atraviesa su peor crisis desde hace casi una década, cuando en 2013 De la Sota gobernaba los destinos de esta provincia y tuvo que enfrentar dos grandes terremotos: el narcoescándalo de mediados de año, que terminó con la disolución de la Dirección de Drogas Peligrosas de la Policía de Córdoba y la detención de toda su plana mayor por connivencia con bandas narcos, y el acuartelamiento policial de más de 10 mil efectivos el 3 y 4 de diciembre del mismo año, que dejó a la Capital y el Gran Córdoba a manos de bandas delictivas que causaron millonarias pérdidas y costó la muerte de un chico en medio de cientos de saqueos.

Nueve años después, un Schiaretti cansado -tiene 73 años- enfrenta una crisis que no supo advertir, donde confluyen la inesperada derrota en la elección municipal de Marcos Juárez;
las críticas de toda la sociedad por los múltiples casos de gatillo fácil y violencia institucional, cuyo caso emblemático es la muerte de Blas Correas –actualmente se lleva adelante el juicio- ; y las muertes de cinco bebés y secuelas a otros ocho en el Hospital Materno Neonatal “Ramón Carrillo” de la zona norte de esta Capital.

“Los cambios en el Gabinete estaban previstos para el último tramo de Gobierno, para oxigenar y relanzar la gestión, mirando a 2023”, fue la explicación oficial que dio a El Destape, un legislador oficialista que tiene llegada con el gobernador Schiaretti y su esposa, la senadora nacional Alejandra Vigo. Sin embargo, el martes 6 de septiembre pasado, apenas 48 horas después de la aplastante derrota en Marcos Juárez, donde la candidata de Schiaretti, Verónica Crescente, perdió por 17 puntos frente a la candidata de Juntos por el Cambio, Sara Majorel; desde el Centro Cívico de Córdoba se anunciaron cambios en el Gabinete y entre los nombres que circularon, se destacaron los de la diputada nacional Natalia de la Sota –hija del fallecido ex gobernador- y del actual intendente de Río Cuarto, Juan Manuel Llamosas.

¿Por qué la elección municipal en una ciudad chica, donde votaron 16 mil personas impacta en el Gobierno de Córdoba? Porque la elección la nacionalizaron cordobesistas y opositores. Incluso desde el kirchnerismo cordobés se decidió no presentar candidato para beneficiar a Crescente y así colaborar a la derrota de la candidata del macrismo. Es que Marcos Juárez tiene un fuerte simbolismo para la alianza derechista: en 2014, Cambiemos debutó oficialmente con la victoria de Pedro Dellarossa, convirtiéndolo en el primer alcalde del PRO del interior del país.

La noche del domingo 4 de septiembre, Schiaretti tenía previsto salir en dos canales de la tevé porteña, mostrando nacionalmente la victoria del cordobesismo y calzándose el traje de
candidato de una tercera vía por sobre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio. De la mano del “Gringo”, estaría su candidato a la gobernación, Martín Llaryora. El armador de ese fallido acto de triunfo y su saga mediática fue Guillermo Seita, el operador que juega bajo las órdenes del CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto. La fuerza de los votos estrellaron a Schiaretti y Seita con la realidad.

Los cambios

Otra fuente con llegada al gobernador, se sinceró ante El Destape, al sostener que “los cambios en el Gabinete se veían venir. Pero es una cuestión multicausal, Alfonso (Mosquera)
estaba muy desgastado y la oposición pedía echarlo después de lo de Blas; pero no le íbamos a dar de comer gratis a la oposición. Había que aguantarlo y meter el cambio en medio de un cambio general”. Y así fue.

Mosquera había llegado al Gobierno por la ventana, al reemplazar en 2018 al secretario de Seguridad, Diego Hak, quién había sido obligado a renunciar en medio de una operación en su contra. Hak dependía del Ministerio de Gobierno y Seguridad. En diciembre de 2019, la nueva orgánica del Gobierno había elevado Seguridad de Secretaría a Ministerio y como flamante ministro fue designado Alfonso Mosquera.

Según un relevamiento de la Regional Córdoba de la Asamblea permanente por los Derechos Humanos (APDH Córdoba), durante la gestión de Mosquera como ministro hubo 10 jóvenes asesinados a manos de la Policía, por lo que el pasado 10 de agosto, la entidad le solicitó al gobernador Schiaretti una audiencia “con carácter de urgente”, y aún no recibió respuestas. Mosquera volverá a su banca de legislador, la que nunca asumió cuando fue electo en 2019.

Durante el juicio por el crimen de Blas Correas, su mamá Soledad Laciar señaló reiteradamente que “se están juzgando a 13 policías, pero hubo muchos más involucrados en el asesinato de mi hijo y en el encubrimiento. Acá vamos a demostrar que la cadena de encubrimientos llega hasta altos funcionarios del propio Gobierno”. Se estima que el juicio por el asesinato de Blas culmine en noviembre próximo; y entonces, con la nueva prueba, la querella analiza impulsar un nuevo juicio a otros jefes policiales y funcionarios, lo que podría situar a Mosquera en el banquillo de los acusados.

Un caso similar al del ministro de Salud, Diego Cardozo, que no investigó ni denunció las muertes de bebés en el Neonatal. Desde hoy, de acuerdo a la nueva orgánica, Seguridad volvió a fusionarse con Gobierno, mostrando el fracaso de la política de seguridad del gobierno de Schiaretti.

El ministro de Gobierno, Facundo Torres Lima fue degradado y quedó al frente del nuevo Ministerio de Empleo y Formación Profesional, donde no tendrá peso político. Torres Lima, ex
intendente de Alta Gracia, fue uno de los armadores de las Juntas Promotoras Llaryora 2023, que fueron dadas de baja por orden de Schiaretti.

En reemplazo de Torres Lima quedó Julián López, quién es el flamante ministro de Gobierno y Seguridad, fusionando las carteras que habían sido separadas para darle visibilidad y
respaldo a Mosquera. Hasta el mediodía, López fue ministro de Justicia y DDHH de Córdoba y con este enroque Schiaretti busca dotar de “humanismo” a la cartera de Seguridad.
Julián López, a diferencia de Mosquera, sí mantuvo diálogo con los familiares de Blas Correas, incluso asistió a la instalación de un memorial en el lugar donde el chico fue
asesinado por policías el 6 de agosto de 2020, una ceremonia organizada por la Secretaría de DDHH de la Nación y la Dirección contra la Violencia Institucional.

López también fue el gestor de la reunión del gobernador Juan Schiaretti con los familiares de los bebés muertos en el Hospital Materno Neonatal, de allí su ascenso a ministro de Gobierno y Seguridad. Además, el flamante ministro cuenta con el decidido respaldo del vocal del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Luis Angulo, su antecesor en el Ministerio de Justicia. 

Quienes lo conocen, saben que López, de gestos afables y muy cordial en el trato, mantiene una férrea política de control de la comunicación ministerial, algo que mantendrá en esta
nueva función. Como ministra de Justicia y DDHH, queda su mano derecha, Laura Echenique. Laura Jure, otra tecnócrata del schiarettismo también fue ascendida del Ministerio de
Promoción del Empleo y la Economía Familiar al Ministerio de Hábitat y Economía Familiar.

Sin cambios

Con la destitución escondida de Mosquera en medio de un enroque de Gabinete, el resto de los ministerios queda igual: Silvina Rivero sigue siendo la poderosa ministra de Coordinación y tiene trato diario con Schiaretti; al igual que Paulo Cassinerio, ministro de Vinculación Comunitaria, Protocolo y Comunicación. Pese a la derrota en Marcos Juárez, el principal impulsor de la candidatura de Crescente, Carlos Massei sigue al frente de Desarrollo Social. Sonaba para asumir en Gobierno y Seguridad, donde estuvo hasta diciembre de 2019. Osvaldo Giordano sigue firme en Finanzas, Walter Grahovac en Educación y Claudia Martínez en el Ministerio de la Mujer.

También siguen firmes Ricardo Sosa (Obras Públicas); Fabián López (Servicios Públicos) y Eduardo Accastello en Industria, Comercio y Minería. Gabriela Barbás es la flamante ministra de Salud en reemplazo del renunciado e imputado Cardozo; Sergio Busso sigue al frente del Ministerio de Agricultura y Ganadería; Pablo de Chiara está confirmado en Ciencia y Tecnología; y Omar Sereno sigue en el Ministerio de Trabajo.

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