Alberto Fernández refuerza su vínculo con la cúpula de la CGT

El Presidente compartió un nuevo acto en Parque Norte con la cúpula cegetista y repartió elogios. La central obrera se muestra como uno de los principales sostenes del Gobierno y el miércoles recibirá en su sede al ministro de Economía, Martín Guzmán, que les adelantará de qué va el programa plurianual.

30 de noviembre, 2021 | 08.01

"Quiero dar testimonio de mi compromiso con el sindicalismo", afirmó el presidente Alberto Fernández en el acto de asunción de las autoridades del Sindicato del Seguro con la plana mayor de la CGT sentada en primera fila. Elogió el proceso de unidad de la central y mostró sus preocupaciones comunes: “cuando nos dicen que para ser una Argentina ideal tenemos que terminar con los derechos de los trabajadores, conmigo no cuenten”. En definitiva, otra muestra del vínculo privilegiado que el Presidente y la CGT adquirieron en las últimas semanas, especialmente luego de las PASO, que tendrá un nuevo capítulo el miércoles, cuando el ministro de Economía, Martín Guzmán, concurra al edificio de la calle Azopardo para adelantarles los lineamientos del programa plurianual que enviará al Congreso. "Va a ser histórico", se entusiasmaba un alto dirigente sindical.

En la central subrayaban el largo vínculo que mantiene al menos uno de los secretarios generales, Héctor Daer, con el jefe de Gabinete, Juan Manzur, dado que llevan años compartiendo reuniones como gremialista de la Sanidad uno y funcionario del área de Salud el otro. Lo mismo Daer con Alberto Fernández, con quien coincidió en su derrotero político por el massismo. Pero esas coincidencias venían de antes y no por eso la CGT se mostraba tan cercana al Gobierno. Más bien lo contrario: hubo varios cortocircuitos que incluso motivaron agrios comentarios del Presidente, como luego de aquel insólito zoom que la conducción cegetista compartió con la cúpula de la AEA, la agrupación empresaria opositora de Marcos Galperín, Paolo Rocca y Héctor Magnetto.

"Es verdad, la relación no siempre fue tan buena", reconocía el mismo dirigente sindical. "Lo que pasa es que nosotros somos peronistas ortodoxos y antes el Presidente estaba demasiado cerca del kirchnerismo. Ahora, después de las elecciones, tanto él como Manzur quedaron empoderados y van a empezar a gobernar de otra manera, más parecido a como nosotros pensamos", agregaba con total sinceridad. ¿Y cómo sería esa forma de gestionar afín al peronismo ortodoxo y más lejana al kirchnerismo? "No perseguimos a los empresarios, los respetamos igual que ellos nos respetan a nosotros. También creemos que hay que ir hacia un equilibrio fiscal y buscar pronto un acuerdo con el FMI", enumeraba algunos puntos.

Más derechos

El Presidente participó el lunes en Parque Norte de la asunción del secretario general del Sindicato del Seguro, Jorge Sola, quien además integra el consejo directivo de la CGT. En el escenario lo acompañó el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, y debajo se sentaron el ministro de Vivienda, Jorge Ferraresi, la de Salud, Carla Vizzoti, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, y el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello. Todos muy cercanos al Presidente. En el caso de Beliz, en particular, está volviendo a adquirir un rol central en la gestión. Muy activo con sus contactos con Washington por la deuda con el FMI pero también presente en cada encuentro con los gremios.

“Un sindicalismo que se une favorece los derechos de quienes trabajan”, destacó el Presidente el proceso de unidad de la central obrera por lo que a la dupla Héctor Daer y Carlos Acuña se le incorporó Pablo Moyano. Los tres lo escucharon atentamente, lo mismo que José Luis Lingeri, Armando Cavalieri, Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez y Rodolfo Daer. Las críticas de Fernández se centraron en la propuesta opositora de eliminar la indemnización por despido. “Suprimir las indemnizaciones por despidos y bajar los aportes significa menos derechos para los trabajadores”, recalcó.

Después de las PASO, las visitas de los dirigentes cegetistas a la Casa Rosada se convirtieron en periódicas. Pocos días antes de las generales, lanzaron junto a los movimientos sociales una movilización para el Día de la Militancia, que en verdad se planteaba como un apoyo masivo al Presidente ante los planteos destituyentes que adelantaban para el día después la oposición y los medios afines. Pero la elección marcó una recuperación del Frente de Todos y aquella movilización se transformó en festejo. 

Luego del comicio, el Presidente y su entorno idearon un esquema de gobernabilidad basado en el apoyo de los gobernadores e intendentes del PJ, más el acompañamiento de la CGT y de los movimientos sociales. El kirchnerismo aparece un par de pasos más lejos, planteando diferencias a algunas políticas como, por ejemplo, qué hacer con los precios. Una primera prueba a este esquema de gobernabilidad se verá en el tratamiento del programa plurianual que Guzmán enviará al Congreso y del que este miércoles adelantará, aunque sea algunas líneas, cuando hable en el salón Felipe Vallese ante el consejo directivo de la central obrera.

"Nosotros le vamos a dar nuestro apoyo. Ir hacia el equilibrio fiscal con tarifas segmentadas nos parece lógico. Lo que no vamos a aceptar es que haya quita de derechos a los trabajadores, pero no hay nadie planteando eso", contestaban cerca de Daer. Sin embargo, durante el fin de semana Pablo Moyano se adelantó a aclarar que no avalarían ningún plan de ajuste. "Son cosas que se dicen para diferenciarse, pero está claro que vamos a apoyar lo que anuncie Guzmán. Va a ser muy importante que lo presente en la CGT antes que en cualquier otro lado", agregaban.

 

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