La enfermedad que deteriora la salud del Papa emérito Benedicto XVI

El ex pontífice sufre de erisipela en el rostro, lo que le causa grandes dolores. Quiere ser enterrado en la antigua tumba de Juan Pablo II.

05 de agosto, 2020 | 12.57

El papa emérito Benedicto XVI se enfermó gravemente tras el viaje que realizó a Alemania en junio pasado. Los médicos le diagnosticaron erisipela, una enfermedad infecciosa en el rostro, según reveló el periódico Passauer Neue Presse.

Impuesto a las Grandes Fortunas

Benedicto XVI se desplazó a Alemania en junio pasado para visitar a su hermano sacerdote Georg Ratzinger, de 96 años. El 1 de julio Georg Ratzinger falleció debido a una grave enfermedad de la que no se han dado detalles.

Tras su regreso de Alemania, el anterior papa se enfermó de erisipela que se caracteriza por la aparición de placas rojizas en el rostro y dolores fuertes. Su biógrafo Peter Seewald, quien se reunió el sábado con Benedicto XVI en Roma, aseguró que el pontífice emérito se encuentra extremadamente frágil de salud.

Entre otras revelaciones, el periodista dice que Benedicto ya tiene redactado su testamento, que se publicará después de su muerte, pero anticipó que el papa alemán eligió como su lugar de descanso final la antigua tumba de Juan Pablo II en la cripta de la Basílica de San Pedro.

"Se sintió particularmente apegado a este predecesor. Su sarcófago ahora es adorado en una capilla lateral al lado de la Pietà Michelangelos en el área de entrada de la Basílica de San Pedro", dice el periódico.

En 2013, Benedicto XVI, que en ese entonces tenía 85 años, renunció al pontificado por motivos de salud. 

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