El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, promulgó este jueves por la noche la ley que prohíbe de forma definitiva la venta y producción de foie gras en todo el territorio nacional, al considerar que el proceso de elaboración del tradicional alimento francés constituye un acto de crueldad y maltrato animal.
La medida, aprobada por unanimidad en el Congreso brasileño el pasado mes de abril, asesta un duro golpe a las exportaciones de lujo galas. Dado que la producción interna de este manjar —elaborado mediante la alimentación forzada de patos y gansos para hipertrofiar sus hígados— es mínima en suelo sudamericano, la restricción comercial clausura de manera efectiva la importación del producto desde Francia. "El argumento francés era que la producción no implica maltrato y que se trata de una cuestión cultural. Pero no había ninguna posibilidad de un veto: el Congreso lo aprobó por unanimidad", reveló a la prensa un diplomático brasileño bajo condición de anonimato.
La promulgación se dio tras intensas gestiones de la diplomacia francesa en Brasilia para intentar convencer a Lula de vetar la iniciativa legislativa. Desde la asociación de productores galos CIFOG sostuvieron que la prohibición viola los términos del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, firmado el pasado mes de enero tras 25 años de negociaciones, donde París vislumbraba una ventana para incrementar sus despachos del delicado plato a la región.
Sin embargo, fuentes del Palacio del Planalto descartaron los reclamos europeos señalando que Francia carece de autoridad moral para imponer exigencias, dada su histórica obstrucción agrícola a la ratificación del tratado birregional.
"Lo que constituye un 'buen trato' puede ser bastante relativo. No sé a qué se refieren con eso en Europa, pero para las organizaciones de bienestar animal no hay bienestar alguno en la producción de foie gras", remarcó Marina Lacorte, responsable de campañas de World Animal Protection.
En el plano técnico, mientras los productores europeos apelan a un informe del bloque comunitario de 2022 que sostiene que las granjas respetan los estándares de bienestar, las organizaciones ambientalistas latinoamericanas rechazaron las conclusiones y celebraron la sanción de la ley como un hito pionero en la protección de la fauna en la región.
Con información de Reuters
