El presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, lanzó una dura advertencia al gobierno de Donald Trump: su país se retirará de la denominada "Junta de Paz" si el organismo no garantiza beneficios reales para el pueblo palestino. El anuncio, realizado este viernes a través de un comunicado oficial, se produce en un clima de extrema tensión regional tras la profundización del conflicto bélico con Irán, lo que dinamitó la confianza en la mediación estadounidense.
Prabowo, quien lidera la nación con mayor población musulmana del planeta, enfrenta una fuerte resistencia interna. Diversas organizaciones sociales y religiosas cuestionaron su decisión inicial de integrar la junta y aportar tropas a una fuerza de estabilización en Gaza, bajo los términos de un alto el fuego diseñado por Trump para cerrar la guerra entre Israel y Hamás.
Desde la administración Trump intentaron bajarle el tono a la crisis. Un funcionario estadounidense admitió a Reuters que la escalada militar en Medio Oriente podría retrasar el despliegue de la fuerza internacional (autorizada por la ONU), pero insistió en que las conversaciones con Yakarta no se cortaron. "Si bien algunos cronogramas de despliegue de la ISF (Fuerza Internacional de Estabilización) pueden cambiar debido a la situación sobre el terreno, las conversaciones con nuestros socios indonesios continúan", indicó.
Sin embargo, la realidad puertas adentro de Indonesia es otra. Por un lado, el canciller indonesio, Sugiono, confirmó que las discusiones sobre la Junta de Paz están frenadas debido al conflicto directo entre EE. UU., Israel e Irán. Además, en una reunión con líderes islámicos, Prabowo fue tajante. Según Hanif Alatas, referente del Frente de la Hermandad Islámica, el presidente aseguró que "si no hay beneficios para Palestina ni coincidencia con el interés nacional, Indonesia se retira".
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La presión interna en Indonesia
La presión sobre el gobierno indonesio no es solo política, sino profundamente social. El Consejo Ulema de Indonesia, el principal cuerpo clerical del país, exigió formalmente la salida de la junta, denunciando que el alineamiento con Washington es incompatible con el histórico apoyo de Indonesia a la causa palestina, especialmente mientras EE. UU. mantiene su ofensiva contra Irán.
Por su parte, desde la Nahdlatul Ulama —el grupo musulmán más grande del país— sugirieron que Indonesia debe usar su peso diplomático para forzar una desescalada. "La agenda de la junta debe quedar en suspenso hasta que se detenga la guerra estadounidense-israelí contra Irán", sentenció su titular, Yahya Cholil Staquf.
