El presidente húngaro, Tamas Sulyok, informó en un comunicado el sábado que firmó una enmienda constitucional aprobada por el gobernante partido Tisza del primer ministro Peter Magyar y que pone fin a su mandato como jefe de Estado.
La legislación forma parte de la campaña de Magyar para desmantelar los bastiones de poder de su predecesor, Viktor Orbán, para lo cual el actual mandatario afirma haber recibido un fuerte mandato de los votantes tras derrocar al líder derechista en una aplastante victoria electoral en abril.
La enmienda pondrá fin al mandato de Sulyok de forma inmediata, alegando una "grave pérdida de confianza" de la sociedad en un líder elegido a principios de 2024 por los diputados del partido Fidesz de Orbán.
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Sulyok afirmó que no tuvo más remedio que dar su visto bueno a la legislación, ya que respeta la letra de la ley. Sin embargo, este exjuez de la Corte Constitucional advirtió de que la reforma perjudica al Estado de derecho en Hungría.
"La decimoséptima enmienda a la Constitución marca un punto de inflexión en la democracia constitucional de Hungría", afirmó Sulyok.
"Al destituir a los titulares de cargos públicos de una manera que viola abiertamente el Estado de derecho (...) se sienta un precedente negativo que inflige una profunda herida a los valores constitucionales de la democracia, la separación de poderes y el Estado de derecho", señaló.
El Parlamento, donde el partido centroderechista Tisza cuenta con una mayoría de dos tercios que le permite modificar cualquier ley, elegirá a un nuevo presidente hasta que entre en vigor una nueva Constitución, o durante un máximo de cinco años.
La enmienda también impone un límite de 12 años al mandato de los diputados y establece la edad de jubilación en 70 años para los jueces del Constitucional, lo que obligará a jubilarse al actual presidente del tribunal, Peter Polt, aliado de Orbán.
Con información de Reuters
