La otra crisis que azota a los palestinos de Gaza: vivir entre una montaña de basura y escombros

La basura y los escombros se extienden cada vez más en todo el territorio ocupado de la Franja de Gaza, al que Israel somete al colapso con el ahogamiento al trabajo de las organizaciones humanitarias que operan en la zona.

11 de marzo, 2026 | 17.23

Más allá de la tregua entre Hamás e Israel firmada en octubre pasado, la Franja de Gaza enfrenta una crisis sanitaria que empeora cada vez más por las restricciones que Tel Aviv mantiene sobre las organizaciones humanitarias, a la que se suma la vida alrededor de basura y escombros a la que están sometidos los palestinos tras dos años de conflicto. El colapso total de la higiene urbana es una amenaza tan letal o peor que los proyectiles israelíes, más aún sin un plan de reconstrucción a la vista.

Lo que antes eran mercados bulliciosos y calles populares hoy son vertederos de residuos que crecen a la par de los edificios destruidos. Imágenes capturadas por agencias internacionales en zonas como Nuseirat, la ciudad de Gaza y las inmediaciones del corredor Netzarim, muestran un panorama desolador. A eso se suman los niños revolviendo la basura en busca de algo útil y familias enteras viviendo a metros de montañas de desperdicios.

El administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Alexander De Croo, fue tajante al describir la situación como una tragedia "con un costo gigantesco en vidas humanas, provocada por los humanos". Según explicó, los equipos del PNUD en el terreno "necesitan acceso urgente y seguro" para gestionar las toneladas de desechos que asfixian a la población.

El temor a las enfermedades y el calor

En sus testimonios, cientos de desplazados señalaron que el cese al fuego "es insuficiente" si las condiciones de vida son inhumanas. "En la Franja de Gaza, donde antes no había ni un solo pedazo de basura en el suelo, ahora la gente duerme junto a microbios, gérmenes y bacterias", advirtió Abdelsattar al-Batsh, un desplazado de la capita gazatí.

La mayor preocupación radica en el aumento de la temperatura; con el calor que llega para el verano, la descomposición de los residuos acelerará la propagación de enfermedades infecciosas.

La limpieza, uno de los faltantes más graves

Aunque los municipios locales y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo lideran los esfuerzos de limpieza, los recursos son críticos. La falta de maquinaria pesada, combustible y corredores logísticos impide que la recolección sea efectiva.

El PNUD advirtió que la infraestructura destruida y la falta de recursos "fortalecen el riesgo epidemiológico" en toda la región. "La reconstrucción de Gaza no solo implica levantar paredes, sino devolverle la salubridad a un territorio donde, hoy, respirar es un riesgo para la salud", aseguraron desde el organismo.