La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que la situación sanitaria en Gaza se agrava gravemente, ya que los suministros médicos se están agotando de forma crítica, incluso tras la reciente reapertura de un paso fronterizo clave por parte de Israel.
Hanan Balkhy, directora regional de la OMS, explicó que ciertos insumos básicos como gasas y agujas ya no están disponibles, según datos que el Ministerio de Salud de Gaza le proporcionó. Además, las reservas de medicamentos esenciales, materiales para traumatismos y equipamiento quirúrgico están en niveles alarmantemente bajos, mientras que la escasez de combustible limita el funcionamiento de los hospitales.
El paso fronterizo de Karem Abu Salem fue reabierto días atrás para permitir la entrada gradual de ayuda humanitaria, luego de haber estado cerrado por amenazas de misiles provenientes de Irán. Sin embargo, el principal punto de salida hacia Egipto, el paso de Rafah, sigue cerrado, lo que mantiene suspendidas las evacuaciones médicas.
Amjad al-Shawa, director de la Red de Organizaciones No Gubernamentales Palestinas en Gaza, subrayó: “Si los pasos fronterizos permanecen cerrados y no se permite el ingreso de ayuda humanitaria de ningún tipo, ya sea médica, alimentaria, suministros para [construir] refugios u otros suministros básicos para los ciudadanos palestinos que trabajan en el sector del agua y en el mantenimiento de las redes de agua, nos enfrentaremos a una situación peligrosa y volveremos a sufrir condiciones de hambruna, quizás peor que antes”.
La mitad de los hospitales de Gaza están cerrados
La OMS destacó que alrededor de 18.000 personas, entre ellas niños lesionados y pacientes con enfermedades crónicas, aguardan ser evacuadas para recibir atención adecuada. Balkhy señaló que, aunque se logró ingresar algo de ayuda y combustible, la cantidad es insuficiente: “Estamos hablando de un máximo de 200 de los 600 camiones diarios que deberían entrar, así que realmente no es suficiente para cubrir las necesidades en Gaza”.
También remarcó la urgencia de permitir más combustible para que los centros de salud puedan seguir operando. Actualmente, la mitad de los 36 hospitales que existen en Gaza permanecen cerrados tras la ofensiva israelí que debía concluir con un alto el fuego en octubre del año pasado. Y los que permanecen abiertos tienen dificultades para mantener servicios críticos como cirugías, diálisis y cuidados intensivos.
