A medida que las llamas se acercaban a sus hogares y el aire, cargado de humo, se volvía asfixiante, los vecinos de los pueblos rurales andaluces de los alrededores de Los Gallardos, en el sur de España, presas del pánico, decidieron huir, una decisión que algunos pagaron con la vida.
El viernes, los bomberos seguían intentando contener uno de los incendios más mortíferos de España, con un total de 12 fallecidos confirmados y otros 23 desaparecidos.
Las autoridades indicaron a algunos vecinos de las zonas montañosas situadas sobre Los Gallardos que evacuaran siguiendo una ruta recomendada, mientras que a los vecinos de la aldea boscosa de Bédar se les indicó que se refugiaran en sus casas.
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Sin embargo, a medida que las llamas se acercaban rápidamente, Antonio Rubio, un manitas que vive en Bédar, afirmó que el humo había hecho imposible quedarse en casa.
"Salimos de casa ayer (jueves) por la tarde a las 5 en punto. El fuego no llegó a mi casa —se detuvo justo antes de alcanzarla—, pero ya se veía mucho humo, aunque el incendio estuviera a cierta distancia, así que tuvimos que marcharnos", explicó. "Lo hicimos por iniciativa propia".
Sonia, una española que vive en Los Gallardos y que prefirió no dar su apellido, explicó que había acogido a unos familiares, ya que las autoridades les habían ordenado evacuar a las 19:00 hora local (1700 GMT).
Contó que les habían indicado que evitaran la carretera principal que sale de Bédar y que, en su lugar, tomaran una carretera secundaria que se adentra más en las montañas antes de dar la vuelta hacia la costa.
"Hay muchas casas que están en medio del campo en la sierra, entonces hay gente que cogería los caminos que pudiera", explicó.
"La carretera de Bédar a Los Gallardos estaba cortada, ya que el fuego había cruzado la carretera y no se podía pasar".
QUEDARSE EN CASA SALVÓ VIDAS
Antonio Sanz, responsable de emergencias de la Junta de Andalucía, señaló que a los vecinos de Bédar se les había indicado que tomaran la ruta de evacuación recomendada o que permanecieran en sus hogares, dado que el incendio estaba muy cerca.
"En situaciones como esta, es fundamental que todos sigamos las rutas indicadas", señaló. "Lamentablemente, en este caso se tomó la decisión de utilizar otra ruta que no era la recomendada para la evacuación. Buscar otra salida a través de un cauce seco resultó ser una trampa".
Cuatro personas, que según él parecían ser británicas, ya que el volante de su coche estaba a la derecha, fallecieron en un vehículo, señaló Sanz, mientras que otras siete fueron halladas sin vida tras abandonar aparentemente sus coches para intentar escapar a pie.
Diez de las víctimas parecían ser ciudadanos extranjeros, mientras que se ha confirmado la muerte de un español, señaló.
"El pueblo de Bédar, al final, no se vio afectado por las llamas en la mayoría de los casos, por lo que la orden de permanecer en el lugar evitó una situación más grave", añadió.
En la madrugada del viernes, mientras las autoridades trataban de identificar a los fallecidos y localizar a los desaparecidos, familiares angustiados de todo el mundo publicaban mensajes en las redes sociales y en foros locales.
Una mujer en Estados Unidos publicó un mensaje dirigido a los servicios de emergencia locales en el que indicaba que su hermano formaba parte de un grupo de diez personas que habían intentado escapar a través de un valle junto a un arroyo; compartió las coordenadas y pidió a los servicios de emergencia que lo buscaran.
El presidente regional, Juanma Moreno, afirmó que el instinto de huir era comprensible. "Cuando ves acercarse las llamas, lo que haces es huir, ¿no? Y, por supuesto, creen que conocen las rutas, pero si no disponen de la información adecuada, esas rutas pueden convertirse, evidentemente, en una ratonera".
Con información de Reuters
