Cuando Peter Magyar era niño, pegó con cinta adhesiva una foto de Viktor Orbán -por entonces un agitador anticomunista- en la pared de su dormitorio, emocionado por las primeras elecciones democráticas de Hungría en 1990.
Décadas más tarde, puso fin al mandato de 16 años de Orbán como primer ministro en unas elecciones que registraron una participación récord.
El partido Tisza de Magyar, de centroderecha y pro-Unión Europea, venció al nacionalista Fidesz de Orbán en las elecciones parlamentarias del domingo. Los resultados parciales indicaban que Tisza obtendría 137 escaños, es decir, una mayoría de dos tercios, en el parlamento de 199 escaños.
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Magyar, que tenía nueve años cuando cayó el comunismo, contó que había decorado las paredes de su casa familiar en Budapest con fotos de figuras políticas destacadas.
Orbán, entonces un joven abogado, se había convertido en un héroe del movimiento prodemocrático húngaro cuando exigió públicamente en 1989 que las tropas soviéticas abandonaran el país.
"Hubo una oleada de energía en torno al cambio de régimen que me arrastró cuando era niño", declaró Magyar al podcast Fokuszcsoport el año pasado.
Magyar, cuyo apellido significa literalmente "húngaro", saltó a la fama hace dos años después de que su exesposa Judit Varga, exministra de Justicia de Orbán, dimitiera de todos sus cargos políticos tras un indulto por un caso de abuso sexual que causó indignación pública.
Magyar se distanció rápidamente del partido gobernante y lo acusó de corrupción y de difundir propaganda, afirmando que se había desilusionado con Fidesz.
Apenas cuatro meses después de salir de un anonimato casi total con una entrevista en el canal de YouTube Partizan, el nuevo partido de Magyar obtuvo el 30% de los votos en las elecciones europeas de junio de 2024, quedando en segundo lugar tras Fidesz y arrasando al resto de la oposición.
La derrota de Orbán tiene importantes implicaciones no solo para Hungría, sino también para Europa y su extrema derecha populista.
Orbán ha forjado buenas relaciones con el presidente ruso, Vladímir Putin, y también con Donald Trump, pero se ha enfrentado repetidamente a la UE, que suspendió miles de millones de euros en financiación debido a las preocupaciones sobre los estándares democráticos de Hungría.
"RELACIONES PRAGMÁTICAS" CON RUSIA
Por el contrario, Magyar se ha comprometido a reconstruir la orientación occidental de Hungría y a poner fin a su dependencia de la energía rusa para 2035, al tiempo que se esfuerza por mantener "relaciones pragmáticas" con Moscú. También ha prometido desbloquear los fondos congelados de la UE, lo que ayudaría a reactivar la economía estancada de Hungría.
A diferencia de Orbán, no rechaza en principio el derecho de Ucrania a incorporarse a la UE, pero el programa de Tisza no apoya una adhesión acelerada para Kiev.
Al igual que Fidesz, Tisza se opone a las cuotas de la UE para la acogida de migrantes y también mantendría la valla fronteriza construida bajo el mandato de Orbán para impedir el paso de migrantes ilegales.
Pero los analistas afirman que las tensiones entre Budapest y la UE -agravadas aún más por el veto de Orbán a un paquete de ayuda de 90 000 millones de euros para Kiev- podrían aliviarse con Tisza.
Magyar siguió el manual de Orbán en estas elecciones, llevando a cabo una campaña de base que le llevó a los bastiones rurales del Fidesz.
Sus mítines siempre contaban con numerosas banderas nacionales, en un llamamiento al patriotismo de los votantes húngaros al estilo de Orbán.
Sus mensajes coherentes y claros, así como su hábil uso de las redes sociales, han contribuido a su rápido ascenso, según Gabor Toka, investigador sénior del Vera and Donald Blinken Open Society Archives.
"A mucha gente también le tranquiliza la historia de alguien que ha entrado en conflicto irrevocable con el sistema y no tiene vuelta atrás", dijo, refiriéndose a la ruptura de Magyar con Orbán.
Con información de Reuters
