En el Caribe de Colombia pueblos vecinos apoyan a candidatos presidenciales opuestos

19 de junio, 2026 | 08.51

A ​primera vista, dos municipios vecinos en la sofocante costa caribeña de Colombia tienen mucho en común. Alrededor de sus plazas se levantan casas de una planta con mecedoras al aire libre; los residentes planean sus salidas para evitar el calor del mediodía, y los árboles de mango bordean las calles por donde los ‌estudiantes regresan tranquilamente a casa.

Pero Tubará y Juan de Acosta, ambos ‌cercanos a la ciudad portuaria de Barranquilla, divergen profundamente en lo que respecta a las elecciones presidenciales del domingo, que enfrentan visiones contrapuestas sobre el futuro de Colombia.

En Juan de Acosta, donde los asesinatos y la extorsión se dispararon debido al aumento del narcotráfico, el candidato de derecha Abelardo De La Espriella obtuvo el 55% de los votos en la primera vuelta.

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De La Espriella se ha comprometido a reprimir con firmeza a los grupos armados ilegales y las bandas criminales.

El municipio vecino, Tubará, apoyó mayoritariamente al senador de izquierda Iván Cepeda con poco menos del 60% de los votos. Su mensaje con enfoque social tuvo buena acogida, con la promesa de ampliar las reformas a los sistemas de salud, pensiones y educación.

De La Espriella, un abogado y empresario de 47 años sin experiencia política previa, ha usado un estilo de inspiración militar para convencer a los electores. Se autodenomina "El ​Tigre", llama a su movimiento político "Defensores de la ⁠Patria" y saluda militarmente en mítines y en su publicidad, pese a no haber servido en el Ejército.

Su promesa de combatir la delincuencia le dio una ventaja de ‌varios puntos sobre Cepeda en la primera vuelta, y las encuestas recientes lo sitúan casi ocho puntos por delante para la segunda.

El aumento ⁠de asesinatos y extorsiones es inusual para Juan de Acosta, afirmó Nicanor Alba, mientras cortaba y empaquetaba ⁠costillas de cerdo para sus clientes en su pequeña carnicería cerca de la plaza del pueblo.

"Usted pone un negocito, mañana llega y le dicen: si no nos da los 50, los 30, los 40, se me va", dijo Alba, cuyo hermano fue asesinado hace cinco años, refiriéndose a los miles de pesos que piden los extorsionistas.

Afirmó que conoce a ⁠varios amigos y vecinos que han sido víctimas de extorsión en repetidas ocasiones. También expresó su consternación por las recientes cifras de homicidios.

"Nunca se había visto ​en Juan de Acosta eso, una cantidad de gente", dijo el carnicero, quien planea votar por De La Espriella.

TRÁFICO DE ‌DROGAS

Las conexiones viales de Juan de Acosta con el interior del país, sumadas a ‌su costa, lo han convertido en un punto estratégico para los narcotraficantes, afirmó el coronel Eddy Sánchez, comandante de la Policía del departamento del Atlántico.

Dos grupos ⁠criminales, Los Pepes y Los Costeños, han operado históricamente en el municipio, dedicados a actividades como la venta de drogas, afirmó Sánchez, pero recientemente también llegó la banda criminal más grande del país, el temido Clan del Golfo.

"El Clan del Golfo utiliza este municipio como plataforma para llegar al área marítima y poder con lanchas rápidas hacer sus envíos de droga hacia el exterior", dijo Sánchez.

"Por supuesto, eso genera temas de violencia", admitió. Sin embargo, sostuvo que los homicidios disminuyeron de 15 en 2025 a solo 2 en lo que va ​de 2026, una cifra más ‌cercana al promedio histórico del municipio. La Policía clasificó 14 de los homicidios del año pasado como sicariatos.

Tubará, en cambio, no registró homicidios en 2025 y solo ha registrado uno en lo que va de este año, señaló Sánchez.

"Es por el tema de disputa de territorio donde hay bandas que quieren ingresar al municipio y unas que quieren alejar a otras para tener todo el manejo del microtráfico en la zona", dijo Óscar Andrés Arteta, secretario del Interior de Juan de Acosta, tras explicar que el gobierno local y la Policía trabajan juntos para combatir la extorsión.

Juan Gabriel Coronel, quien vende carne, ⁠helados y comestibles en una pequeña tienda en Juan de Acosta, planea votar por De La Espriella con la esperanza de que pueda frenar la violencia y la extorsión, pero también espera una solución a sus problemas de atención médica.

"Yo soy trasplantado de riñón desde hace 17 años y nunca me habían negado un medicamento", dijo el comerciante de 42 años, paciente de un proveedor de salud intervenido por el Gobierno en 2024 por supuestas fallas en la atención.

Pero Coronel aseguró que durante los últimos seis meses ha tenido que pagar las medicinas de su propio bolsillo.

¡A VOTAR!

Entre los 13 candidatos que aparecieron en la tarjeta electoral, Cepeda, de 63 años e hijo de un líder comunista asesinado, ganó en la primera vuelta en todos los departamentos caribeños, excepto en uno.

Ahora necesita aumentar su número de votos allí y en la capital, Bogotá, para tener posibilidades de ganar la segunda vuelta, afirmó Luis Fernando Trejos, profesor de ciencias ‌políticas en la Universidad del Norte.

El izquierdista necesitará entre 2,5 y 3 millones de votos adicionales para ganar, afirmó.

De La Espriella, quien obtuvo cerca de 700.000 votos más que Cepeda en la primera vuelta, también necesitará incrementar su porcentaje de electores.

Más de 41 millones de colombianos están habilitados para votar, pero solo un poco menos de 24 millones participaron en la primera vuelta.

Ambos candidatos han conseguido el respaldo de diversos políticos influyentes de la costa, señaló Trejos.

De La Espriella se ha esforzado por destacar que creció en Montería, ciudad caribeña del interior. Sus carteles de campaña muestran a su alter ego, un tigre, vestido con una camiseta del equipo de fútbol de Barranquilla y con el lema "Abelardo, un costeño como tú (...), costeño, vota costeño".

El ‌candidato también acusó a Cepeda de planear una masiva operación de compra de votos en la costa, acusación que la campaña del candidato de izquierda negó rotundamente.

Los votantes de Cepeda en Tubará han trabajado para aumentar la participación electoral.

Clara Algarín, psicóloga clínica y exconcejal, declaró a Reuters que ha estado organizando el transporte para los votantes que no pudieron llegar a los centros de votación ‌en la primera vuelta.

Algarín admira la ampliación ⁠de la educación universitaria pública gratuita para estudiantes de pregrado impulsada por el actual presidente de izquierda, Gustavo Petro, y una pensión estatal de 230.000 pesos (66 dólares) mensuales que instituyó el mandatario para quienes no lograron ahorrar para su jubilación, incluida su propia madre.

"Mi madre fue empleada de ​servicio desde los 16 años. Nunca tuvo la posibilidad de que le pagaran una pensión antes", dijo Algarín.

Su esposo, Javier Gómez, dirige una panadería en cuyo zaguán cuelga una llamativa pancarta de Cepeda y dijo estar contento de pagarle a su empleado el aumento del 23% en el salario mínimo de este año, decretado por Petro.

"El trabajo que él hace merece que uno le pague el salario vital", dijo Gómez mientras tomaba un descanso tras empacar pan recién hecho.

Con información de Reuters