Por Marco Aquino y Alexander Villegas
LIMA, 8 jun (Reuters) - La contienda por la presidencia de Perú continuaba el lunes muy reñida en su segundo día de recuento oficial de votos, con una ligera ventaja para la derechista Keiko Fujimori frente al izquierdista Roberto Sánchez, según el organismo electoral.
Fujimori, la hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori y que postula por cuarta vez, obtenía un 50,55%, mientras que Sánchez, cuyo ascenso ha puesto nervioso a los mercados, tenía un 49,45%, al 90,02% de las mesas escrutadas, según la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
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Las encuestas a boca de urna mostraron la noche del domingo una dura contienda y un conteo rápido sobre una muestra representativa de los centros electorales, realizada por la firma privada Ipsos que predijo con precisión elecciones anteriores, mostró a Sánchez con el 50,3% de votos y a Fujimori con 49,7%.
Los votos en Lima y las zonas urbanas, bastión de Fujimori, tienden a contarse más rápido, mientras que se espera que Sánchez siga ganando terreno a medida que se continúe el recuento de votos de las zonas rurales.
SIMILITUDES CON BALOTAJE DE 2021
La disputa muestra similitudes con la elección presidencial de 2021, cuando Fujimori se enfrentó al expresidente Pedro Castillo en una segunda ronda electoral. En aquella ocasión, la candidata de Fuerza Popular comenzó con ventaja en el sondeo a boca de urna, pero terminó perdiendo con el 49,9% de los votos frente al 50,1% de Castillo.
Sánchez, exministro de Comercio Exterior y Turismo del Gobierno de Castillo, ha intentado emular su popularidad en las zonas rurales empobrecidas, incluso luciendo su característico sombrero de vaquero y esperando los primeros resultados fuera de la prisión donde Castillo se encuentra recluido.
Además de proponer una nueva carta magna y el impulso a la inversión en las zonas rurales, el candidato de Juntos por el Perú se ha comprometido a indultar a Castillo, quien cumple una condena de 11 años de prisión por rebelión tras intentar disolver el Congreso en 2022.
Sánchez, cuya victoria permitiría a la izquierda recuperar terreno en la región, ha propuesto revisar las concesiones mineras, impulsar una reforma para redactar una nueva constitución en busca de un mayor control estatal en la economía, más inversión en programas sociales y ha prometido aumentar el salario mínimo.
Sus planes han calado en zonas empobrecidas y alejadas en el país, pero han sacudido los mercados financieros por el temor de medidas que podrían afectar la estabilidad macreconómica.
Fujimori, en tanto, se había presentado en estas elecciones como garantía del orden y la estabilidad económica, atrayendo votantes alarmados por el aumento de la delincuencia y la inseguridad, considerada el mayor problema de Perú.
Sin embargo, la figura de la hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori, quien estuvo 16 años preso por abusos a los derechos humanos, continúa generando polarización por su herencia familiar y problemas judiciales pasados.
El legado de Fujimori padre divide al país entre quienes consideran que logró derrotar a los rebeldes maoístas de Sendero Luminoso a fines del siglo pasado y sentar las bases de un auge económico, y los que lo responsabilizan de violaciones a los derechos humanos durante su arremetida contra la guerrilla.
Perú vive desde hace años en constante crisis política, con ocho presidentes desde el 2018 debido a renuncias y destituciones de sus líderes en medio de una pugna de las fuerzas políticas y escándalos de corrupción.
Con información de Reuters
