Provistos de linternas frontales y tijeras de podar, los trabajadores de una bodega situada al noroeste de Barcelona iluminan los viñedos antes del amanecer y comienzan a vendimiar a las 3 de la madrugada, en un momento en que Cataluña registra la vendimia más temprana de su historia debido al calor abrasador del verano boreal.
En Gramona, una bodega de la zona de Anoia, los trabajadores han comenzado la vendimia varias semanas antes de las fechas tradicionales de agosto.
Tras sucesivas olas de calor y temperaturas muy por encima de la media europea, las empresas e instituciones de todo el continente están tratando de adaptarse al cambio climático.
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El calor resultó muy agobiante para varias personas, llegando incluso a provocar problemas de salud a algunas de ellas, según explicó Roc Gramona, director técnico de la bodega.
"Tuvimos que tomar una decisión porque esos 35 o 45 grados Celsius eran demasiado intensos para ellos", explicó. El calor también resultó estresante para las plantas y provocó que las uvas maduraran mucho más rápido, añadió Gramona.
"Creo que no volveremos a la vendimia diurna y seguiremos vendimiando por la noche."
Según el Reuters Climate Monitor, las temperaturas medias en Barcelona durante el mes de julio se situaron 5,8 °C por encima de la media histórica del periodo 1961-1990.
Empezar antes del amanecer permite a los equipos trabajar a temperaturas más frescas y ayuda a garantizar que las uvas lleguen a la bodega en condiciones óptimas, explicó David Altes, uno de los trabajadores.
Gramona comenzó la vendimia de este año el 22 de julio, lo que supone la vendimia más temprana jamás registrada en Cataluña. Las variedades que se están vendimiando actualmente son Chardonnay y Pinot Noir, ambas utilizadas en la elaboración de vinos espumosos.
Con información de Reuters
