Ubicación estratégica, puerto y vinal: las razones detrás de la novedosa apuesta industrial en Formosa

La inversión de US$ 42 millones permitirá producir arrabio verde con baja huella de carbono y posicionará a Formosa como sede de la primera industria biosiderúrgica ecológica del país.

22 de junio, 2026 | 09.00

La llegada de las primeras 6.000 toneladas de mineral de hierro al Puerto de Cargas de Formosa marcó un nuevo paso en la puesta en marcha de la planta Fermosa Biosiderúrgica, un emprendimiento que demandará una inversión de 42 millones de dólares y que apunta a posicionar a la provincia como un nuevo polo industrial y exportador. Detrás del proyecto aparecen una serie de factores que explican por qué la empresa brasileña Modulax Siderurgia eligió a Formosa para desarrollar la primera industria biosiderúrgica ecológica de la Argentina.

El cargamento, proveniente de Corumbá, Brasil, representa una prueba piloto para ajustar los tiempos de descarga y la logística de traslado hacia la planta, ubicada en el Polo Científico, Tecnológico y de Innovación.

“El proyecto está en su etapa final y estas 6.000 toneladas son fundamentales para medir los tiempos y preparar el inicio de la producción”, explicó el gerente del proyecto, el ingeniero Paulo Labbate, en comunicación con la Agencia de Noticias Formosa (Agenfor).

Según precisó, de esa cantidad de mineral se obtendrán unas 4.000 toneladas de arrabio verde, un insumo clave para la fabricación de acero con menor impacto ambiental. La planta proyecta consumir entre 18.000 y 20.000 toneladas de mineral de hierro por mes para alcanzar una producción mensual de 12.000 toneladas de arrabio, que será comercializado en pequeños lingotes y destinado principalmente a mercados internacionales.

Estados Unidos, Japón e India figuran entre los destinos previstos para las exportaciones. Esto también implicará una mayor actividad en el Puerto de Cargas formoseño, que se convertirá en una pieza central para la operatoria logística.

La ubicación sobre la ribera del río Paraguay permite recibir la materia prima por la hidrovía y exportar la producción a través del Atlántico. Al mismo tiempo, la conexión con la Ruta Nacional 81 abre la posibilidad de llegar al océano Pacífico, dependiendo de los mercados de destino.

“Formosa tiene una conectividad estratégica única. Podemos exportar tanto por la Hidrovía Paraguay-Paraná como por el corredor bioceánico”, sostuvo.

Otro de los elementos determinantes fue la disponibilidad del vinal, una especie vegetal abundante en el territorio provincial que históricamente era considerada una plaga. El proyecto prevé transformarlo en carbón vegetal de alta calidad para alimentar los altos hornos, generando valor agregado y una nueva actividad económica vinculada al interior provincial.

A estos factores se sumó, según la empresa, el acompañamiento institucional y las condiciones brindadas por el Gobierno provincial. “Elegimos Formosa por su ubicación, por las facilidades logísticas y por la receptividad que encontramos”, señaló Labbate.

La planta demandará entre 230 y 250 empleos directos una vez que entre en funcionamiento. Sin embargo, el impacto más significativo se espera en la generación de puestos indirectos vinculados a la logística, la producción de carbón vegetal y la extracción del vinal, que podrían superar los 3.000 trabajadores.

Actualmente, unos 120 operarios formoseños participan en el montaje de la obra civil. La intención es que esa mano de obra continúe en la etapa operativa, mediante procesos de capacitación para desempeñarse en tareas de mantenimiento y producción.

El cronograma prevé realizar las pruebas finales del alto horno durante agosto y comenzar la producción entre fines de ese mes y principios de septiembre. Además, está previsto el arribo de nuevos cargamentos de mineral en las próximas semanas.