Cómo el estrecho de Ormuz pasó a ser una prioridad mayor que el programa nuclear para Irán

08 de julio, 2026 | 14.04

DUBÁI, 8 jul - El ​control del estrecho de Ormuz se ha convertido en una "carta ganadora" para Irán, por lo que está dispuesto a arriesgarse a nuevas escaladas con Estados Unidos, y supone ahora una prioridad mayor que el programa nuclear por el que aceptó décadas de sanciones.

La cuestión ‌es tan fundamental para la estrategia iraní que esta semana ‌disparó contra buques que atravesaban el estrecho sin la autorización de Teherán, lo que provocó un intercambio de fuego con Estados Unidos que pone en peligro el acuerdo de paz provisional del mes pasado.

Los líderes iraníes, que durante años se habían mostrado reacios a cortar el paso a una quinta parte del suministro energético mundial que transita por Ormuz, ahora lo ven como su baza más fuerte en una serie de disputas con Occidente, y como la razón por la que Washington puso fin a la guerra.

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"Reconozcan el nuevo orden iraní en el estrecho de Ormuz: es la única vía para avanzar", escribió en redes sociales Ebrahim Azizi, miembro de la comisión de seguridad nacional y política exterior del Parlamento iraní, dirigiéndose a Estados Unidos.

Si ​bien su insistencia en mantener el control ⁠sobre la vía navegable corre el riesgo de convertirse en otra disputa a largo plazo con el resto del mundo, hay poco desacuerdo ‌sobre esta política en Teherán, dijeron a Reuters dos fuentes iraníes de alto rango.

Se había debatido si Irán corría el ⁠riesgo de ir demasiado lejos, pero la opinión general en los círculos más altos ⁠era que ningún país racional podría renunciar a un punto de influencia tan importante, señaló una de las fuentes.

"La cuestión de Ormuz, que es el arma dorada de Irán, es algo que ahora quieren arrebatarle a Irán, y eso será absolutamente imposible", añadió la fuente.

Aunque el acuerdo provisional del mes ⁠pasado para poner fin al conflicto, firmado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abrió el estrecho a un mayor tráfico, la ​redacción se mantuvo vaga en cuanto al destino definitivo de la vía navegable.

El memorándum de entendimiento establece ‌que Irán "tomará las medidas necesarias, haciendo todo lo posible, para garantizar el ‌paso seguro de los buques comerciales sin cobrar ningún cargo durante 60 días únicamente".

Los negociadores iraníes interpretan esa frase como un reconocimiento ⁠por parte de Estados Unidos  del derecho de la República Islámica a gestionar la vía navegable, aunque sin cobrar tasas ni peajes durante dos meses.

Estados Unidos —y los Estados del golfo Pérsico— rechazan esa interpretación, ya que consideran que el texto solo significa que Irán debe facilitar el paso seguro de los buques y no imponer restricciones respaldadas por la fuerza.

ORMUZ TIENE PRIORIDAD SOBRE LA CUESTIÓN NUCLEAR

Una de las causas de la postura de Irán es ​la desconfianza hacia Estados Unidos, ‌agravada por la decisión de Trump en 2018 de romper el acuerdo nuclear vigente, su vuelta a la guerra este año tras haber acordado un alto el fuego el verano boreal pasado y por el inicio sin previo aviso de la guerra durante un proceso de negociaciones diplomáticas.

Si Irán cede en el asunto de Ormuz, señaló una de las fuentes de alto rango, Trump no haría más que intensificar sus exigencias en otros ámbitos, como el expediente nuclear y el arsenal de misiles convencionales de Irán, ⁠afirmando que tal medida "supone una rendición y eso no es posible".

Aunque Irán llevaba años advirtiendo de que podía cerrar el estrecho —llegando a afirmar en una ocasión que hacerlo sería "tan fácil como beber un vaso de agua"—, altos funcionarios también habían manifestado en privado que se mostraban reacios a hacerlo y lo consideraban un último recurso.

El motivo de sus dudas era el peligro de aumentar su aislamiento internacional con una medida que enfurecería tanto a sus vecinos del golfo Pérsico como a los consumidores mundiales de energía y que, en última instancia, afectaría a su propia economía.

Pero cuando Estados Unidos e Israel lanzaron su ataque el 28 de febrero, en el que murieron el líder supremo de Irán y otros altos cargos, las autoridades iraníes consideraron que ya no tenían nada que perder. Cerraron ‌el estrecho a todo el tráfico, salvo al suyo, lo que provocó la mayor interrupción del suministro energético mundial de la historia.

Tras dudar sobre el impacto en los precios del petróleo, Washington añadió en abril su propio bloqueo de los puertos iraníes.

Finalmente, los costos del bloqueo de Ormuz se dispararon tanto que ambas partes llegaron a un acuerdo. Pero tras haber obligado a Estados Unidos a sentarse a la mesa de negociaciones al cerrar el estrecho en una ocasión, Irán cree ahora que debe formalizar esa capacidad.

"Ambas partes estaban preocupadas por los problemas económicos inmediatos a los que se enfrentaban. Pero ambas partes también piensan que ‌han ganado. Así que existe la opinión de que solo tienen que presionar un poco más para conseguir lo que quieren", dijo Ali Ansari, profesor de historia moderna en la Universidad de St Andrews, en Escocia.

Irán está ahora mucho más centrado en Ormuz que en la cuestión nuclear —en la que también cree que Washington ‌ha aceptado su derecho al enriquecimiento ⁠de uranio y a la dilución de sus reservas nacionales de uranio altamente enriquecido existentes—.

La cuestión nuclear había sido la mayor fuente de conflicto entre Irán y Estados Unidos durante casi 25 años, la causa de importantes sanciones internacionales contra ​Teherán y la principal razón aducida para la guerra de Trump.

Sin embargo, las negociaciones sobre el programa nuclear iraní quedaron relegadas a debates posteriores en el acuerdo provisional para poner fin a la guerra.

Irán se ha negado incluso a iniciar conversaciones sobre la cuestión nuclear hasta que Estados Unidos acepte su gestión total del estrecho de Ormuz, dijeron a Reuters fuentes iraníes de alto rango.

Con información de Reuters