Santiago del Moro no esquivó el debate y volvió a salir al cruce de quienes cuestionan la transparencia de Gran Hermano. El conductor, una de las figuras más importantes de Telefe, atraviesa una temporada marcada por críticas de parte del público, que acusa a la producción de manejar a su antojo las eliminaciones de la casa más famosa del país.
En el streaming de Telefe, del Moro fue contundente al analizar el recorrido del ciclo. "Lo lindo es que las cuatro que hemos hecho fueron totalmente distintas", arrancó, y explicó que el formato "va a la par de lo que está viviendo la sociedad y el contexto en el que sucede". Según su mirada, esta temporada resulta atípica porque "los tres ganadores anteriores fueron pibes correctos y hegemónicos", una diferencia que marca el tono de esta edición.
El descargo más fuerte
El conductor no se guardó nada al momento de responder a quienes dudan de la legitimidad del juego. "Si vos no creés en esto no sirve, a vos te tiene que gustar, yo me meto con ellos en la casa", lanzó, dejando en claro que quien no confía en la dinámica del reality directamente no debería seguirlo. Además, reconoció el costo emocional que implica su rol: "Tenés que estar preparado porque en cada gala de eliminación alguien se queda enojado con vos porque cree que vos agarraste el sobre y decís se va tal".
"La producción no tiene nada que ver con los votos"
Del Moro fue especialmente enfático al desmentir que el círculo de Gran Hermano tenga injerencia en los resultados. "La gente no entiende que hay una empresa que es la que lleva los votos", remarcó, y agregó que "cuando se piensa en los votos y dicen 'la producción, la producción', la producción no tiene nada que ver con los votos". Según detalló, ese control está a cargo de una compañía externa y de una escribana pública que certifica cada resultado antes de que él lo revele en pantalla.
Incluso fue más allá y admitió sus propias preferencias dentro del juego: "Si fuera por mí hay un montón de jugadores que están afuera que estarían adentro y viceversa". Pero cerró la idea remarcando que esa opinión personal no pesa en el resultado final: "En definitiva, lo que dice el público es lo que manda".
