EE.UU. consumió sus reservas de petróleo y China se vuelca al carbón

La estrategia de las dos principales potencias mundiales para evitar una crisis energética en medio del conflicto en Medio Oriente.

18 de junio, 2026 | 17.16

El memorando de entendimiento entre el gobierno de Donald Trump e Irán pareciera establecer una tregua en el conflicto desatado el 28 de febrero en Medio Oriente. El bloqueo del estrecho de Ormuz, el lugar más sensible del mundo para el comercio de petróleo y gas, provocó una disparada de los precios internacionales y desencadenó una crisis de abastecimiento energético. Estados Unidos y China, las dos potencias mundiales, sortearon esta crisis de manera diferente.

Mientras Estados Unidos apostó a liberar buena parte de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR, por sus siglas en inglés) almacenada en depósitos subterráneos construidos en Texas y Luisiana, China evitó un colapso energético mediante el reemplazo de la importación de petróleo por un mayor uso del carbón de producción local y las energías renovables.

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A EE.UU. se le acabó la nafta

La estrategia de la Casa Blanca en medio de la crisis energética desatada por el bloque de Ormuz fue liberar casi 200 millones de barriles de las reservas nacionales. El objetivo de la medida no fue tanto el autoabastecimiento, sino volcar oferta de crudo en los mercados para intentar contener el precio internacional del barril. Pese a haber intentado abrir Ormuz mediante negociaciones y bombardeos (muchas veces en simultáneo), Estados Unidos no pudo desbloquear y controlar el tránsito de buques petroleros desde el inicio del conflicto.

Trump utilizó aviones, drones y buques militares para escoltar cargueros y petroleros, pero no pudo desbloquear del todo el tránsito. Mientras presionaba a Irán para alcanzar un acuerdo, Trump agotaba las reservas petroleras de su país. Incluso, el agotamiento de las reservas pudo haber sido un factor determinante para que la Casa Blanca se apurara a concretar el acuerdo con Irán, que no tiene nada que ver con las amenazas de Trump a comienzos del conflicto, cuando decía que iba a destruir la capacidad nuclear iraní, las fábricas de misiles balísticos y hasta anticipaba la caída del gobierno de Teherán.

John Kemp, uno de los principales analistas del mercado mundial de energía, señaló esta semana que “el agotamiento de las reservas petroleras estadounidenses le ponía un plazo límite a la guerra en Ormuz”.

“Ante el rápido descenso de las reservas de petróleo en Estados Unidos, los principales responsables políticos de ese país se enfrentan a un plazo cada vez más urgente para decidir si llegar a un acuerdo con Irán o intentar reabrir el estrecho por la fuerza”, añadió. “La Casa Blanca parece haber decidido que la vergüenza de un acuerdo diplomático que no lograra sus objetivos bélicos declarados inicialmente era un mal menor a los riesgos potenciales de intentar abrir el estrecho a la fuerza contra el fuego enemigo”, remarcó el analista británico.

Además, afirmó que Irán negoció desde una mejor posición y Trump ahora espera una baja del precio del petróleo, aunque la normalización del tránsito marítimo en el estrecho podría demandar varios días.

La China carbonera 

China es el mayor importador de petróleo del mundo. También es el principal comprador de crudo iraní. Con el bloqueo de Ormuz, muchos analistas esperaban un colapso energético en el país asiático parecido al que ocurrió con las potencias occidentales en la crisis del petróleo de 1973, cuando los países árabes de la OPEP comenzaron a controlar el precio del barril.

Un dato clave para entender el conflicto en Medio Oriente de 2026 es que las potencias mundiales no dependen tanto del crudo como en la década del 70, sino el bloque de Ormuz hubiese llevado el precio del barril mucho más alto que al techo de los 125 dólares a los que llegó.

Para reemplazar al crudo, China apostó por diversificar las fuentes energéticas con energías renovables, centralmente eólica y solar, y el uso cada vez más masivo de los vehículos y trenes eléctricos. Pero, sobre todo, para sortear la crisis energética de 2026, China apostó por el carbón. Más del 50% de la energía que se consume en China se produce con carbón.