Científicos, representantes de la industria farmacéutica, agencias multilaterales y organizaciones comunitarias coinciden en que los avances en prevención del VIH con medicamentos inyectables y orales de larga duración podrían cambiar el curso de la epidemia, pero médicos y activistas temen que sus beneficios alcancen solo a los países ricos. La discusión sobre qué acuerdos se están sellando para bajar su costo y de ese modo hacer que lleguen a los de ingresos bajos y medios, convocó a varias de las partes involucradas a una sesión en la Conferencia Mundial de Sida que se celebra en estos días en Rio.
"Innovación sin acceso no es innovación. Es injusticia", subrayó una vez más, como lo viene haciendo cada vez que le toca intervenir, Beatriz Grinsztejn, presidenta de la Sociedad Internacional de Sida (IAS, según sus siglas en inglés). La médica e investigadora planteó desde el inicio la tensión que atraviesa el encuentro: el mundo dispone hoy de las herramientas científico-tecnológicas que pueden terminar con la epidemia, pero su impacto depende de que lleguen a quienes las necesitan.
Representantes y directores científicos de los laboratorios que están desarrollando estos fármacos detallaron los principales pasos que se están dando para acelerar acuerdos con productores de genéricos y transferencia de tecnología. En América Latina, Brasil ya está pactando una colaboración para producir y distribuir en la región.
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Jaan Van Wyk, director médico de ViiV Healthcare, repasó la experiencia con cabotegravir, el inyectable que se administra para la profilaxis preexposición (PrEP). Contó que, apenas conocidos los resultados de superioridad frente a la profilaxis oral en los estudios HPTN (red mundial de ensayos clínicos que investigan formas de frenar la transmisión del virus), la compañía firmó un acuerdo con el Medicines Patent Pool (MPP, organización respaldada por las Naciones Unidas para aumentar el acceso a medicamentos esenciales) para transferir sus patentes y su conocimiento tecnológico a tres fabricantes de genéricos con el objetivo de que los primeros lleguen al mercado hacia 2028. “Mientras tanto, ViiV se comprometió a proveer al menos dos millones de dosis sin fines de lucro para países de ingresos bajos y medios”, detalló. El Ministerio de Salud de Brasil anunció ayer en esta misma cita su decisión de comprar el fármaco para incorporarlo al sistema público de salud mientras seguía negociando el precio.
Elizette Rousseau, de la Fundación Desmond Tutu para la Salud, presentó datos preliminares del estudio que se desarrolla en Sudáfrica desde febrero de este año y compara la aceptación de la PrEP oral, el cabotegravir mensual y el lenacapavir semestral en jóvenes de entre 15 y 35 años. Según explicó, alrededor del 80% de las personas que pueden elegir optan por lenacapavir, seguido por cabotegravir y, en último lugar, la píldora diaria. Rousseau comentó también que existe una alta demanda entre hombres heterosexuales, que participan en el 75% de las infecciones en adultos en el continente africano, y una menor resistencia al nuevo producto entre mujeres embarazadas, en parte gracias a las campañas de comunicación que acompañaron el lanzamiento.
Jared Baeten, de Gilead Sciences, subrayó que pasaron quince años desde los primeros resultados de PrEP presentados en una conferencia de la IAS en Roma hasta la aprobación, hace apenas un año, del lenacapavir semestral, luego de que los estudios PURPOSE 1 y 2 mostraran una eficacia del 100% en mujeres y una fuerte protección en poblaciones diversas. Baeten detalló que a fines del año pasado el fármaco se entregó por primera vez de forma simultánea en un país de altos ingresos y en dos de bajos ingresos, Zambia y Esuatini. La compañía, fuertemente criticada por los altos precios de sus medicamentos, se comprometió a producir lenacapavir para tres millones de personas durante el período de transición hasta que los genéricos estén disponibles. Gilead informó además acuerdos de licencia voluntaria con seis fabricantes de genéricos que cubren a 120 países. América Latina resultó excluida de estos convenios. El fármaco no llegó a la Argentina, donde todavía la Anmat ni siquiera recibió el pedido de aprobación.
El próximo paso, una píldora mensual
Eliav Barr, de Laboratorios Merck, presentó los avances de un candidato en investigación, pensado para administrarse en forma oral una sola vez al mes, cuya protección, según los datos de fase 2, comienza una hora después de haber comenzado a tomarse. Barr subrayó que, a diferencia de lo que se venía haciendo, se comenzó a trabajar en un plan de acceso mientras los estudios de fase 3 todavía están en curso. El programa incluye tres ejes: licencias tempranas de genéricos a siete fabricantes que cubren toda África, y 129 países de ingresos bajos y medios; apoyo a la producción regional en África y América latina, con fábricas en Uganda, Kenia y Sudáfrica, y un acuerdo firmado en los últimos días con el Instituto Fiocruz para acelerar la fabricación y el acceso en Brasil, y en el resto de la región.
Philippe Dumeton, director ejecutivo de Unitaid, organización que trabaja para ampliar el acceso a medicamentos en países de bajos ingresos, recordó que invierte en PrEP desde hace más de doce años. Insistió en que la producción regional es fundamental para lograr el acceso. Y recordó que gracias a alianzas con laboratorios de genéricos se logró un precio de 40 dólares por año y por persona para el lenacapavir, como se anunció en septiembre pasado en Nueva York.
Desde la organización nigeriana Root to Rise, Adaobi Lisa Olis ofreció una perspectiva comunitaria. Sostuvo que la ciencia "no está fallando, está avanzando", y que el riesgo real está en la implementación; es decir, en lograr que estos productos lleguen de forma equitativa, en la escala adecuada y de manera sostenible a quienes los necesitan. Para Olis, la demanda debe ser liderada por las propias comunidades, algo que intentan promover junto con la Fundación Elton John contra el Sida: formar a usuarios de PrEP para que sean "embajadores" que difundan información confiable en sus comunidades. "La confianza es fundamental: nadie pide un producto en el que no confía", destacó.
Hacia el final, una persona del público cuestionó duramente que algunos de los países que participaron de los estudios para la aprobación de estos fármacos (entre ellos, los de América Latina) fueran inicialmente excluidos de los acuerdos de licencia voluntaria, pese a que sus poblaciones aportaron los datos que permitieron probar su eficacia. A esto, los representantes de laboratorios mencionaron que todos los participantes en estudios clínicos reciben el tratamiento hasta que el medicamento está disponible comercialmente en su país. Aun así, reconocieron que la brecha temporal entre la aprobación en Estados Unidos y la llegada a otros países sigue siendo un problema. Dumeton, por su parte, recordó que los primeros antirretrovirales tardaron hasta doce años en llegar a África en comparación con Estados Unidos, mientras que en el caso del lenacapavir esa diferencia se mide en meses.
Olis cerró el debate haciendo notar que la inequidad en el acceso a estas nuevas herramientas es una expresión más de las desigualdades estructurales que atraviesan la respuesta al VIH desde hace cuatro décadas. Quedará por verse si esta vez la brecha entre la innovación científica y el acceso real se cerrará más rápido que en el pasado, y se eludirá así la persistente injusticia que atraviesa el cuidado de la salud en nuestros países.
