El salario mínimo alcanzó solo para medio mes de alimentos básicos para una familia tipo en mayo

La Canasta Básica Alimentaria para un hogar de cuatro integrantes alcanzó los $634.953 en mayo, según un relevamiento de la Fundación COLSECOR y el salario mínimo solo alcanzó para cubrir las necesidades alimentarias de 17 días para un hogar de cuatro integrantes. 

11 de junio, 2026 | 13.49

En un país de ingresos bajos y precios altos, la capacidad de los hogares de mantenerse se vuelve cada vez más reducida, dada la tendencia declinante de los salarios reales. De acuerdo con un informe de la Fundación COLSECOR, la distancia entre el salario mínimo vital y móvil y el costo de los alimentos necesarios para sostener a una familia volvió a ampliarse en mayo. Un hogar tipo integrado por cuatro personas necesitó 634.953 pesos para cubrir exclusivamente sus necesidades alimentarias básicas, mientras que el salario mínimo alcanzó para afrontar ese gasto durante apenas 17 días del mes.

El dato surge del relevamiento que la entidad realiza en 30 localidades medianas y pequeñas de seis provincias del interior del país y vuelve a poner en evidencia una tendencia que se mantiene desde hace nueve meses. Desde que asumió el gobierno libertario, más allá de las declaraciones del propio Milei y de sus funcionarios acerca de una supuesta recuperación de los ingresos y una mejora en el consumo, el costo de la canasta básica alimentaria crece por encima de la evolución del salario mínimo.

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La medición de la canasta alimentaria establece el umbral de ingresos por debajo del cual una familia cae en la indigencia. En mayo, un adulto equivalente necesitó 205.487 pesos para cubrir sus requerimientos alimentarios mínimos, según el relevamiento de COLSECOR. La canasta de alimentos registró ese mes un incremento mensual del 1,6 por ciento, acumuló una suba de 17,9 por ciento en los primeros cinco meses del año, casi duplicando la estimación de inflación del Gobierno para todo el año. Esta canasta no incluye el costo de los servicios públicos, que viene registrando aumentos por encima de los alimentos.

Respecto del mismo mes del año pasado, la canasta básica alimentaria avanzó 35,9 por ciento. Los propios números oficiales dan cuenta de que incluso el ingreso mínimo legal reconocido por el Estado no logró cubrir el costo de la alimentación básica durante todo el mes para un hogar promedio. El salario mínimo quedó por debajo de la línea necesaria para garantizar los alimentos indispensables de una familia de cuatro integrantes y apenas alcanzó para poco más de la mitad del período mensual.

Relación precios y salarios

La relación entre ambas variables se transformó en uno de los indicadores más sensibles para observar la evolución del poder adquisitivo de los sectores de menores ingresos. Mientras el Gobierno sostiene una estrategia de contención salarial, con un tope implícito en las paritarias del 2 por ciento y una actualización gradual del salario mínimo, el precio de los alimentos continúa absorbiendo una porción creciente de esos ingresos sin ninguna contención. El informe de COLSECOR resaltó que en mayo el ingreso mínimo cubrió únicamente 17 días de alimentación básica para una familia tipo. Según explicó el economista Gerardo Sánchez, asesor de la fundación, “con respecto a la capacidad de compra en relación a los ingresos, en la comparación que realizamos mes a mes, por noveno mes consecutivo el costo de canasta básica aumenta por encima del salario mínimo vital y móvil, llegando a cubrir 17,2 días de alimentos básicos de un hogar con cuatro integrantes”.

La serie permite observar una pérdida sostenida de capacidad de compra frente a uno de los gastos más elementales de cualquier hogar. No se trata de una comparación con consumos considerados complementarios ni con niveles de bienestar ampliados, sino con el conjunto de alimentos que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) utiliza para determinar la línea de indigencia. La canasta que releva la fundación replica precisamente esa metodología. El cálculo se realiza a partir de los requerimientos calóricos mensuales de un adulto equivalente, definidos por el organismo estadístico nacional como un hombre de entre 30 y 60 años con actividad moderada. Sobre esa base se proyectan las necesidades de distintos tipos de hogares.

Los resultados de mayo indican que una familia de dos integrantes necesitó 308.230 pesos para no caer por debajo de la línea de indigencia. En un hogar de tres personas, el monto ascendió a 505.497 pesos. Para una familia de cinco integrantes, en tanto, el costo llegó a 667.831 pesos. Aunque el aumento mensual de la canasta mostró una desaceleración respecto de meses anteriores, el problema que refleja el informe no se limita a la velocidad de los incrementos, sino a la relación entre esos aumentos y los ingresos disponibles. “Los datos de este mes muestran una baja en el incremento de los precios de los alimentos básicos que comenzó el mes pasado y, por primera vez en seis meses, muestran una suba menor al 2 por ciento”, señaló Sánchez al analizar la evolución reciente de los precios.

Productos y subas regionales

El economista atribuyó buena parte de esa moderación a la caída registrada en el valor de la carne vacuna. Según detalló, "gran parte de la explicación de esta evolución intermensual se debe al precio de la carne vacuna, que registró un descenso del 3% en mayo. Ese bloque alimenticio es el que más aumentó en los últimos 12 meses y hasta abril había acumulado un 72,5 por ciento”. La reducción de ese rubro tuvo impacto directo sobre el resultado general de la canasta y explicó que en ocho de las treinta localidades relevadas se registraran bajas en el costo total de los alimentos básicos.

"En contraposición, se encuentra el bloque del pan y las harinas en general, que en mayo aumentaron 5,4 por ciento en promedio, sumado a los lácteos, que subieron un 4,3 por ciento. En el último año, ambos bloques venían con una evolución de precios por debajo del promedio”, agregó Sánchez. La persistencia de aumentos en productos de consumo masivo mantiene la presión sobre los hogares que dependen de ingresos informales, los mismos que la administración libertaria celebra como el surgimiento de un segmento que recupera su poder adquisitivo, que los provenientes de la actividad registrada privada. La situación adquiere especial relevancia en los sectores cuyos salarios se encuentran vinculados directa o indirectamente al SMVM, así como entre quienes perciben programas sociales o prestaciones que utilizan esa referencia para sus actualizaciones.

El informe también permite observar las diferencias territoriales en el costo de los alimentos. Mientras la canasta alimentaria para un adulto equivalente alcanzó los 293.523 pesos en la Ciudad de Buenos Aires, la medición del INDEC para el Gran Buenos Aires registró 215.228 pesos. En el relevamiento de COLSECOR el valor fue de 202.256 pesos, mientras que Tucumán informó 200.771 pesos y Mendoza, 184.358 pesos. El informe ratifica que, pese a que en localidades medianas y pequeñas del interior los valores de la canasta aparecen por debajo de los registrados en los grandes centros urbanos, el salario mínimo no logra cubrir un mes completo de alimentación básica para una familia tipo.