Luego de que se aprobara una nueva suba en el gas, el Gobierno nacional terminó de delinear el esquema de ajustes tarifarios para el cuarto mes del año y confirmó los nuevos aumentos de luz para abril en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). A través de resoluciones publicadas este martes en el Boletín Oficial por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), se formalizaron los nuevos cuadros para el servicio de luz, que entrarán en vigencia este 1° de abril.
La medida establece un incremento en el denominado Costo Propio de Distribución (CPD) del 1,98% para Edesur y del 2,04% para Edenor. Según la normativa oficial, este ajuste surge de una fórmula que combina la inflación mayorista (IPIM) y minorista (IPC), y tiene como objetivo explícito que la remuneración que perciben las empresas distribuidoras se mantenga estable en "términos reales" durante un periodo de cinco años.
Mientras los salarios de los usuarios continúan corriendo detrás de la inflación, el mecanismo de indexación mensual garantiza que las concesionarias no pierdan terreno. El aumento alcanza por igual a usuarios residenciales, comerciales e industriales, e incluso impactará en los ya golpeados clubes de barrio.
Este proyecto lo hacemos colectivamente. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.
El "combo" de aumentos
Este ajuste en la electricidad se suma a la drástica suba en las tarifas de gas confirmada apenas 24 horas antes. Para el caso del gas, el Gobierno fijó cargos fijos que, en los niveles de mayor consumo (R4) en la Ciudad de Buenos Aires, superarán los $91.000 mensuales, sumado a un costo por metro cúbico que arranca en los $272 y trepa por encima de los $400 en los segmentos más altos.
En el caso de la electricidad, el ENRE también aplicó ajustes en el precio mayorista (PEE y PET) y en la potencia, agravando el costo final que llegará a los hogares en un momento donde el tope de consumo subsidiable se mantiene restringido a 150 kWh mensuales.
Desde el Ejecutivo justifican estas medidas en el marco de la emergencia energética declarada en diciembre de 2023, alegando que es "imperioso" continuar con la corrección de los precios relativos de la economía. Sin embargo, esta "corrección" se traduce en un traslado directo de costos a la población, priorizando el cumplimiento de las revisiones tarifarias quinquenales que benefician a las empresas de transporte y distribución de energía. Con este nuevo esquema, el alivio estacional que el Gobierno intentó promocionar en marzo -donde algunos usuarios vieron bajas transitorias- queda rápidamente anulado por una indexación vuelve a golpear el bolsillo de los usuarios.
