A la crisis económica que lastima desde distintos vértices, los consumidores ahora enfrentan un fenómeno que golpea al bolsillo y al humor social: el “fasticidio”. Un informe de la consultora Focus Market estimó, por primera vez, cuánto cuesta en Argentina la denominada “economía del fastidio”, un entramado de trámites interminables, cargos ocultos, promociones confusas y sistemas diseñados para agotar al usuario. El impacto promedio llega a casi los $ 24.000 mensuales por hogar.
La llamada “economía del fastidio” dejó de ser un problema anecdótico para transformarse en un costo concreto dentro de la vida cotidiana. El concepto describe todas aquellas situaciones donde consumidores pierden tiempo, dinero y energía intentando resolver trámites, cancelar servicios, reclamar compras o entender condiciones ocultas.
Qué es el fasticidio y qué representa en la Argentina
El término fue desarrollado por los economistas Chad Maisel y Neale Mahoney en un estudio publicado en 2025 por Groundwork Collaborative. Allí definieron este fenómeno como un sistema de fricciones deliberadas que trasladan al consumidor costos que las empresas deciden no absorber.
Según explicó Damián Di Pace, director de la consultora, el desgaste cotidiano generado por estas prácticas ya funciona como un problema económico estructural. “La economía del fastidio se volvió una categoría silenciosa pero muy presente en la Argentina actual”, sostuvo el especialista.
Pero el dato más impactante es el cálculo económico del fenómeno. Aplicando a la Argentina la metodología utilizada en Estados Unidos, la consultora estimó que el “fasticidio” representa el equivalente al 0,54% del PBI nacional.
Traducido a cifras concretas, esto implica un costo anual superior a los 3.242 millones de dólares. En moneda local, equivale a unos 4,57 billones de pesos.
Distribuido entre los 15,9 millones de hogares argentinos registrados por el Censo 2022, el resultado arroja un gasto promedio de $23.912 mensuales por familia.
El dato refleja cómo la combinación de burocracia, cargos ocultos y sistemas de atención deficientes genera un impacto económico silencioso, comparable al valor de una suscripción digital o un pedido de comida por delivery.
Las prácticas que más fastidian al consumidor
Los principales problemas identificados fueron la letra chica y las condiciones ocultas, señaladas por el 46% de los encuestados. Se trata de promociones con restricciones poco visibles, requisitos no aclarados o costos que aparecen recién al finalizar la compra.
En segundo lugar quedaron las promociones engañosas o difíciles de utilizar, mencionadas por el 28%. Descuentos condicionados, beneficios limitados a ciertos medios de pago y ofertas “solo por hoy” forman parte de las prácticas más cuestionadas.
El tercer punto más mencionado fue el costo de envío inesperado, con el 13%. Muchos consumidores descubren cargos adicionales recién en el último paso del checkout, cuando ya invirtieron tiempo en la compra.
Más atrás aparecen los cargos administrativos extra, productos excluidos de promociones y opciones premium preseleccionadas automáticamente. Según el estudio, el 87% del fastidio en el proceso de compra se concentra en tres factores: letra chica, promociones confusas y costos ocultos.
Bots, reclamos eternos y cancelaciones imposibles
El problema no termina después de comprar. El área de postventa aparece como otro de los principales focos de desgaste para los consumidores.
El 64% de los encuestados aseguró que el mayor fastidio proviene de los sistemas automatizados de atención al cliente. Bots, menús interminables y dificultades para acceder a un operador humano son las principales quejas.
Además, el informe advirtió sobre los obstáculos para gestionar devoluciones o garantías. Formularios repetidos, requisitos excesivos y tiempos de espera prolongados funcionan, según el estudio, como mecanismos de desgaste para desalentar reclamos.
También aparecen las suscripciones con aumentos automáticos y las cancelaciones difíciles de realizar. Muchas empresas ofrecen bajas simples para contratar servicios, pero complejas para cancelarlos.
MÁS INFO
En un escenario marcado por la caída del consumo y la pérdida de poder adquisitivo, el “fasticidio” suma un nuevo componente a la crisis. El reporte alertó que el fenómeno afecta tanto al consumidor como al propio comercio.
Las personas postergan decisiones de compra, desconfían de promociones y abandonan procesos antes de concretarlos. A su vez, las empresas también enfrentan costos derivados de sistemas ineficientes y reclamos permanentes.
Desde llamadas eternas para cancelar una línea telefónica hasta aumentos inesperados en plataformas de streaming o cargos ocultos en servicios financieros, el “fasticidio” atraviesa múltiples sectores. La combinación de gastos ocultos, burocracia y desgaste cotidiano terminó consolidando un nuevo “impuesto invisible” que no figura en ninguna factura, pero que millones de argentinos pagan todos los meses.
