El empleo registrado sigue en picada incluso en los escasos sectores beneficiados por Milei

La caída del empleo formal ya alcanza incluso a las ramas que lideran el crecimiento y la mayor parte de los nuevos ocupados se inserta en trabajos informales o por cuenta propia.

27 de julio, 2026 | 12.36

El Gobierno sostiene su frágil relato de una supuesta mejora de la actividad en unos pocos sectores, en su mayoría vinculados con el extractivismo de recursos y la timba financiera, y asegura que serán esos segmentos los que acogerán a los trabajadores despedidos en las ramas más castigadas por la política aperturista y el deterioro del mercado interno que impulsa el mileísmo. Datos de consultoras privadas y de organismos oficiales dan cuenta de que la recuperación de algunos indicadores de actividad económica no logró modificar la tendencia declinante que atraviesa el mercado laboral desde el inicio de la gestión de Milei. Lejos de limitarse a la industria, la construcción o el comercio, el fenómeno comenzó a extenderse también hacia actividades que muestran expansión productiva, como el petróleo, la minería y los servicios financieros. El resultado es un escenario en el que la economía exhibe algunos signos de crecimiento, pero sin capacidad para generar nuevos puestos de trabajo formales.

El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, proyectó hace unas semanas un masivo éxodo de familias hacia el interior del país. "A Neuquén se van a ir en los próximos 30 años un millón y medio de personas", aseguró el funcionario, bajo el argumento de un supuesto aluvión de inversiones, industrialización y generación de empleo genuino que traerá el desarrollo energético de Vaca Muerta bajo el paraguas entreguista del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). La dinámica quedó reflejada en distintos informes publicados en los últimos días por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA (ODSA-UCA). Aunque parten de enfoques diferentes, los tres trabajos convergen en un mismo diagnóstico: la mejora de determinados sectores productivos no se traduce en una recuperación del empleo de calidad.

El informe de IDESA advirtió que el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) correspondiente a mayo de 2026 mostró una caída mensual de 0,5 por ciento desestacionalizada y señaló que la economía permanece estancada, aunque con comportamientos muy diferentes entre sectores. En ese contexto, sostuvo que "el estancamiento económico y sus consecuencias sobre el funcionamiento del mercado de trabajo son los puntos más preocupantes". Según el instituto, durante los últimos dos años "prácticamente la totalidad del aumento en el empleo fue de la mano del cuentapropismo no registrado", mientras que las empresas privadas continúan reduciendo personal formal. Esa evolución también impactó en los ingresos. De acuerdo con el documento, "los salarios reales hoy están en un nivel similar al que tenían a fines del 2023", pese a la desaceleración inflacionaria.

Más crecen, pero reducen personal

Uno de los aspectos que resalta IDESA es que la destrucción de empleo dejó de concentrarse únicamente en las actividades más afectadas por la caída del consumo interno. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, la industria, la construcción y el comercio registraron bajas cercanas al 9 por ciento tanto en producción como en empleo formal. Sin embargo, las ramas que lideran el crecimiento tampoco incorporan trabajadores. De acuerdo con este informe, la actividad financiera incrementó su producción un 12 por ciento, aunque el empleo cayó un 6 por ciento. En paralelo, petróleo, gas y minería crecieron en promedio un 37 por ciento, mientras que el empleo formal descendió un 9 por ciento.

En el caso de la explotación hidrocarburífera, la expansión de Vaca Muerta se apoya en desarrollos no convencionales que demandan menos mano de obra que los yacimientos tradicionales. A su vez, en los servicios financieros, la digitalización de operaciones y la automatización reducen la necesidad de personal presencial. De esa manera, actividades que incrementan producción, exportaciones o rentabilidad ya no funcionan como motores de generación de empleo. Por eso, IDESA concluyó que "salvo la actividad agropecuaria, que es la única que muestra aumentos en el nivel de actividad y empleos, en el resto de los sectores dinámicos la reconversión y el cambio tecnológico llevan también a que caiga el empleo".

El relevamiento del CEPa indica que entre noviembre de 2023 y abril de 2026 desaparecieron 28.262 empleadores registrados, equivalente a unas 30 empresas por día. El comercio mayorista y minorista encabezó la pérdida de empleadores, con 7.567 firmas menos durante el período analizado. En términos relativos, el sector de servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales presentó la mayor contracción, con una reducción del 16,7 por ciento. La caída también se trasladó al empleo registrado. Según el CEPA, durante esos 29 meses se perdieron 341.396 puestos de trabajo registrados en unidades productivas, lo que equivale a 385 empleos por día.

La industria manufacturera concentró la mayor pérdida absoluta de trabajadores, con 82.173 empleos menos. En términos porcentuales, la construcción volvió a ubicarse entre las actividades más afectadas, con una reducción del 15,8 por ciento de su plantilla registrada. El informe también detectó una disminución de 28.267 trabajadoras de casas particulares registradas, casi 36 puestos menos por día.

Otro dato que surge del relevamiento es la diferencia entre la desaparición de empresas y la magnitud del ajuste de personal. Mientras el 99,77 por ciento de los empleadores que dejaron de existir correspondieron a firmas de hasta 500 trabajadores —28.196 casos sobre un total de 28.262—, las empresas de mayor tamaño concentraron la mayor parte de los despidos. Según el CEPA, el 68,65 por ciento de los puestos registrados perdidos correspondió a establecimientos con más de 500 empleados, que redujeron sus plantillas en 234.354 trabajadores.

El deterioro sobre la calidad del empleo

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA planteó que el deterioro del mercado laboral dejó de expresarse principalmente mediante el desempleo abierto y comenzó a manifestarse a través de un empeoramiento en la calidad de las ocupaciones. El informe describió este fenómeno como un proceso de "absorción laboral regresiva", en el que la incorporación de nuevos trabajadores ocurre mayoritariamente mediante empleos informales, ocupaciones precarias o trabajo por cuenta propia.

En ese sentido, los investigadores señalaron que "los movimientos al interior del mercado de trabajo principalmente reflejan estrategias de refugio frente a la insuficiencia de empleos formales" y agregaron que "se consolida una estructura laboral más fragmentada, donde buena parte del empleo se crea en condiciones más precarias y de menores ingresos". El trabajo sostuvo que quienes pierden un empleo registrado no necesariamente pasan a integrar las estadísticas de desocupación. En muchos casos encuentran alguna fuente de ingresos mediante changas, trabajo independiente, plataformas digitales u ocupaciones informales, aunque con menores niveles de protección social y salarios más bajos.

Para la UCA, "el problema no es solamente el bajo crecimiento económico, sino la dificultad para transformar ese crecimiento en empleo productivo y protegido". Esa situación ayuda a explicar por qué la tasa de desempleo puede mantenerse relativamente estable mientras continúa deteriorándose la calidad del mercado laboral. El informe sostuvo que desde fines de 2023 el crecimiento comenzó a concentrarse en actividades como la minería, los hidrocarburos, las actividades primarias, las finanzas y los servicios empresariales, sectores que requieren relativamente poca mano de obra. Al mismo tiempo, perdieron dinamismo ramas históricamente intensivas en empleo como la industria manufacturera, la construcción y buena parte del comercio.

Según la UCA, "uno de los rasgos distintivos del período iniciado a fines de 2023 es que la actividad económica comenzó a recuperarse mientras el empleo registrado continuó cayendo", una combinación que "evidencia que el crecimiento dejó de traducirse automáticamente en más empleo formal". En ese contexto, el observatorio advirtió que concentrar el análisis únicamente en la tasa de desocupación puede ocultar una parte importante del deterioro. Cuando el mercado laboral se evalúa exclusivamente por la cantidad de personas ocupadas, quedan invisibilizados los procesos de informalización, pérdida de ingresos y precarización que atraviesan a una porción creciente de los trabajadores.