Los platos preparados y los alimentos listos para consumir se consolidan cada vez más en la dieta cotidiana de los españoles. Según un estudio elaborado por la asociación empresarial Aecoc, seis de cada diez consumidores compran platos preparados en supermercados al menos una vez por semana, una tendencia impulsada por cambios en los hábitos de vida y en la composición de los hogares.
El informe, denominado Foodvenience, muestra que el 85% de los consumidores adquiere de forma habitual productos listos para comer, beber o cocinar, mientras que el 58% compra platos preparados semanalmente, lo que confirma el crecimiento sostenido de este tipo de propuestas dentro del consumo alimentario.
Detrás de este fenómeno aparecen transformaciones demográficas y sociales que están modificando la forma en que las personas organizan su alimentación diaria. Entre ellas figuran el aumento de hogares unipersonales o de pocos integrantes, la reducción del número de hijos por familia, el envejecimiento de la población y una menor disponibilidad de tiempo para cocinar. A estos factores se suma una menor predisposición a preparar comidas desde cero, una mayor improvisación en la cocina y una creciente búsqueda de soluciones que permitan ahorrar tiempo sin resignar variedad.
"La cuota de estómago ya no se organiza por canales, sino que se decide en cada momento de consumo", explicó Maite Echeverría, responsable de Customer Management de Aecoc, durante el Congreso de Estrategia Comercial y Marketing de la entidad. Según el estudio, los consumidores ya no eligen entre supermercados, restaurantes, delivery o tiendas de conveniencia de manera rígida, sino que optan por la alternativa que mejor responde a cada situación cotidiana.
En este contexto, Aecoc identifica el avance del denominado foodvenience, un concepto que combina alimentación y conveniencia y que se basa en factores como la practicidad, la accesibilidad, la rapidez y el valor percibido por el consumidor. El informe también destaca el crecimiento de los productos semielaborados y de las propuestas ready to cook —listas para cocinar—, que permiten reducir los tiempos de preparación sin abandonar completamente la experiencia de cocinar en casa.
La tendencia, además, empieza a combinar comodidad con criterios vinculados a la salud y el bienestar. Los consumidores muestran un interés creciente por productos que incluyan información nutricional clara, ingredientes funcionales o propuestas que permitan mantener una alimentación equilibrada sin dedicar demasiado tiempo a la preparación de las comidas.
Por último, el estudio señala que este tipo de consumo ya no se limita a los espacios tradicionales. Los productos listos para consumir ganan presencia en nuevos canales y momentos de compra, impulsados por estilos de vida cada vez más orientados a la inmediatez y la movilidad.
Con información de EuropaPress.
