El costo de vida en la provincia de Corrientes no paró de escalar durante los primeros meses de 2026. De acuerdo al Índice Barrial de Precios (IBP) realizado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi), una familia tipo correntina necesitó en febrero $1.131.293,11 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y no ser considerada pobre.
La réplica del modelo de ajuste por parte del gobernador Juan Pablo Valdés profundiza la desesperante situación que atraviesan los hogares, que registran un descalce creciente entre ingresos y gastos básicos. El informe, que relevó más de 300 negocios en seis localidades (Capital, Empedrado, Goya, Santa Rosa y Curuzú Cuatiá), detalló que, para equiparar la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y superar la línea de indigencia, esa misma familia precisó $502.796,94.
La variación mensual de los alimentos fue del 3,40%, pero el rubro que más golpeó el bolsillo fue la carnicería, con un incremento del 10,84% en solo 28 días. Los cortes que lideraron las subas fueron:
- Carnaza: 23,81%
- Nalga: 16,67%
- Pollo: 14,74%
"El alto costo de las canastas en comparación con los bajos ingresos de los hogares agrava el deterioro del poder adquisitivo. Esto limita el acceso a servicios esenciales como energía, agua, transporte y alquileres", explicó la directora del ISEPCi Corrientes, Silvana Lagraña.
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En la comparación interanual (febrero 2025 - febrero 2026), la CBT registró una variación del 25%, lo que representa un aumento de $226.254 en el presupuesto familiar en un año. Por su parte, la CBA mostró una suba del 26,67%.
Lagrana advirtió que "las familias se encuentran cada vez más endeudadas, utilizando el crédito y los préstamos como medios para llegar a fin de mes”. Mientras la morosidad es récord con Milei, las familias "sustituyen bienes y servicios" para intentar sobrevivir.
El modelo de los Valdés: la desocupación en Corrientes subió más de 4% en un año
De acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) publicada por el Indec, el aglomerado urbano correntino registró un marcado ascenso en su tasa de desempleo: mientras que en el cuarto trimestre de 2024 la desocupación en la capital correntina era apenas del 1,9%, las cifras del cierre de 2025 revelan que trepó al 6,1%.
Si bien registró una baja de 0,6 puntos porcentuales respecto del segundo y tercer trimestre, cuando había alcanzado el 6,7%, el territorio que gobierna Juan Pablo Valdés y que heredó de su hermano Gustavo en diciembre pasado sufrió una suba de 4,2 puntos porcentuales de desocupación en tan solo un año. Estos datos sitúan a la ciudad como uno de los puntos del país donde más se deterioró la oferta laboral, afectando a unas 8.000 personas que buscan trabajo activamente y no lo encuentran.
Este salto da cuenta de un escenario laboral más complejo, marcado por dificultades en la generación de empleo y una mayor presión sobre el mercado de trabajo. En el contexto regional, la capital correntina se posicionó como una de las ciudades con mayores niveles de desocupación del Nordeste Argentino. Según el relevamiento oficial, Resistencia (Chaco) encabezó el ranking con una tasa del 8,2%, seguida por Corrientes con el 6,1%.
Más atrás se ubicaron Posadas, con un 3,8%, y Formosa, registró el menor porcentaje con el 3,3%. En promedio, el NEA registró una tasa de desocupación del 5,6%, por lo que Corrientes se situó por encima de ese nivel, consolidándose como uno de los puntos más sensibles del mercado laboral regional.
