El consumo de lácteos no para de caer: las ventas bajaron casi 2% en mayo

El consumo de lácteos volvió a retroceder en mayo y acumula una preocupante baja en lo que va del año. La leche y otros productos siguen sintiendo el impacto de la pérdida del poder adquisitivo.

30 de junio, 2026 | 22.14

El consumo de lácteos sigue deslizándose por un tobogán al compás de la crisis de ingresos. Pese a las promociones y descuentos implementados por las empresas para sostener las ventas, el mercado interno volvió a registrar una caída durante mayo y acumula un retroceso en los primeros cinco meses de 2026. El deterioro del poder de compra de los hogares y la sustitución por productos más económicos explican buena parte de la tendencia.

Los últimos datos monitoreados desde el sector muestran que las ventas de productos lácteos descendieron tanto en la comparación mensual como en el acumulado anual, en un contexto donde las familias ajustan cada vez más el gasto destinado a alimentos. Lo problemático es que la resignación de compra de este tipo de productos altera negativamente la calidad nutricional.

El consumo de lácteos continúa en baja

Según el relevamiento del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), las ventas de productos lácteos registradas durante mayo disminuyeron un 1,8% respecto de abril, mientras que medidas en promedio diario la caída alcanzó el 5%. Si se analiza el volumen expresado en litros de leche equivalente, el descenso diario fue del 2,6%.

En la comparación con mayo de 2025, el mercado interno también mostró un retroceso. Las ventas en volumen bajaron 0,8%, mientras que el acumulado entre enero y mayo refleja una reducción del 1,4%. En litros de leche equivalentes, la caída acumulada asciende al 1,6%, confirmando que el consumo aún no logra recuperar los niveles del año pasado.

Los ingresos condicionan la compra de leche y derivados

El informe sectorial vincul esta evolución con el deterioro del ingreso disponible de los hogares. En un escenario donde una mayor parte del salario se destina a cubrir servicios, transporte y otros gastos esenciales, los alimentos pierden participación dentro del presupuesto familiar.

Como consecuencia, muchos consumidores reemplazan productos lácteos tradicionales por alternativas de menor precio. Entre ellas aparecen bebidas con contenido lácteo, margarinas y otros sustitutos que permiten reducir el gasto mensual, aunque con diferencias en su composición nutricional. El OCLA también advirtió que no se detuvo el crecimiento de las ventas informales, un fenómeno que no queda reflejado en las estadísticas oficiales y que podría modificar parcialmente el comportamiento observado en el mercado registrado.

Los quesos muestran una excepción

Dentro del sector, los quesos continúan siendo el segmento con mejor desempeño. El reporte detalló que este rubro registró aumentos en la comparación mensual, interanual y acumulada, además de representar aproximadamente la mitad del destino industrial de la leche producida en el país.

Sin embargo, esa recuperación estuvo acompañada por una fuerte competencia entre marcas. De acuerdo con distintas fuentes empresarias citadas por el relevamiento, gran parte del mayor volumen vendido se consiguió mediante promociones, descuentos y una estrategia comercial orientada a productos de menor precio, como quesos cremosos, barras y variedades frescas. Incluso, en algunos casos se observaron primeras marcas comercializadas a valores similares o inferiores a los de segundas marcas, con el objetivo de sostener el nivel de ventas en un mercado cada vez más sensible al precio.

Yogures y leches saborizadas todavía no recuperan el terreno perdido

Otros productos continúan mostrando dificultades para recomponer el consumo perdido desde diciembre de 2023. Las leches saborizadas y chocolatadas, que habían registrado un fuerte crecimiento durante 2021 y 2022, sufrieron un desplome del 43,6% en 2024. Aunque en 2025 y 2026 comenzaron a recuperarse, con aumentos acumulados del 46,3% en los últimos dos años, todavía permanecen por debajo de los niveles alcanzados antes de esa caída.

Los yogures y postres exhiben un comportamiento similar. Si bien lograron cierta recuperación respecto de los peores registros, durante los primeros cinco meses de este año volvieron a retroceder y acumulan una baja del 3,4%.

Un mercado condicionado por el bolsillo

Como la carne y el pan, la evolución del consumo de lácteos refleja las dificultades que atraviesa el mercado interno. Aunque algunas categorías logran sostener el volumen gracias a promociones y ofertas, el comportamiento general continúa marcado por la pérdida de poder adquisitivo.

Con ingresos que no alcanzan para recomponer plenamente el consumo de alimentos, las familias priorizan el precio al momento de comprar. En ese escenario, la leche y otros productos lácteos siguen enfrentando un contexto mucho más que desafiante, donde el ajuste del gasto doméstico continúa condicionando las decisiones de consumo.