Desde la flexibilización del cepo, la fuga se llevó el equivalente al 92% de divisas del agro

A un año de la mayor apertura del cepo, la formación de activos externos alcanzó niveles récord, debilitando la acumulación de reservas y reeditando tensiones externas que la historia económica local conoce bien.

16 de abril, 2026 | 00.05

A un año de la flexibilización del cepo cambiario, la dinámica del dólar ya evidencia una tensión estructural: los dólares que ingresan a la economía no se traducen en una mayor disponibilidad interna. De hecho, según advirtió un informe privado, desde la apertura del cepo para personas humanas, la Formación de Activos Externos (FAE) se llevó el equivalente al 92% de las divisas que entraron por exportaciones del sector agrícola

En un contexto de recuperación de exportaciones -particularmente del complejo agroindustrial-, lejos de volcarse a la inversión o a la actividad, el excedente externo se canaliza crecientemente hacia la dolarización de portafolios, en un contexto de desregulación financiera y menor intervención estatal.

El resultado es una dinámica en la que los dólares que entran por la cuenta comercial salen por la cuenta financiera, debilitando la acumulación de reservas y reeditando tensiones externas que la historia económica local conoce bien.

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Fuga récord

A un año de la flexibilización del cepo cambiario, la dinámica externa muestra una tensión central: los dólares que ingresan no se quedan en la economía. Se suma que, como ya anticipó El Destape, el Gobierno volvió a flexibilizar recientemente los controles: fijó que las personas humanas ya no estarán obligadas a liquidar los dólares provenientes de exportaciones de determinados bienes y servicios, aunque deberán ingresarlos al país, a la vez que eliminó el límite de 50 dólares para la extracción de efectivo en el exterior con tarjeta de crédito.

El resultado es concreto: desde la apertura del cepo para personas humanas, la formación de activos externos (FAE) acumuló USD 37.731 millones, un monto equivalente al 92% de las divisas generadas por las exportaciones del sector agrícola, según detalló un informe del Instituto Argentina Grande (IAG). 

Sin embargo, lejos de financiar inversión o actividad, los dólares del principal complejo exportador del país se canalizan cada vez más hacia la dolarización de carteras, en un proceso que limita la acumulación de reservas y condiciona la estabilidad cambiaria. La formación de activos externos -comúnmente asociada a la fuga de capitales- refleja la compra de divisas para atesoramiento, giro al exterior o inversión fuera del país por parte del sector privado. Solo en febrero de 2026, este concepto registró una salida de USD 2.131 millones, consolidando una tendencia creciente desde noviembre del año pasado.

En términos históricos, el fenómeno alcanzó niveles excepcionales: 2025 cerró con una FAE de USD 32.340 millones, el valor más alto de toda la serie, incluso por encima de los años de mayor salida durante el macrismo. En promedio, “la fuga actual multiplica por seis los niveles históricos”, precisaron desde el IAG.

Luego de los meses de incertidumbre fuerte durante las elecciones, la fuga de divisas se estabilizó en niveles todavía preocupantes. “Esto se condice con el modelo implantado durante la dictadura militar, período en el que se calcula una fuga de capitales por USD 37.000 millones”, analizaron los economistas.

La dinámica cambiaria reciente muestra que aun con el ingreso de divisas, esos dólares no se traducen en una mejora equivalente de las reservas internacionales. Por el contrario, la formación de activos externos alcanzó niveles récord en 2025, y continúa presionando sobre la cuenta financiera. En este esquema, la acumulación de reservas depende cada vez más de ingresos extraordinarios, como endeudamiento o liquidaciones anticipadas, lo que expone la dificultad del modelo para acumular divisas en la economía.

Qué pasa con las reservas 

A pesar de las compras en el mercado de cambios durante el primer trimestre del año -por unos USD 4.382 millones-, el nivel de reservas netas se mantiene prácticamente sin cambios respecto al inicio del período.

Según detalló el economista Federico Machado, este resultado se explica por el aumento de pasivos del Banco Central (se incrementaron en 4.206M) asociado a operaciones de financiamiento como el REPO, y por las ventas de divisas al propio Tesoro (3.659M) para afrontar vencimientos de deuda, lo que dejó prácticamente en cero la acumulación neta.

Incluso al observar las reservas brutas, la mejora es acotada: el incremento fue de apenas USD 926 millones en el trimestre. Sin contabilizar las deudas a un año ni las ventas del BCRA al Tesoro sino únicamente ingresos y salidas del BCRA, el Tesoro pagó deudas netas por 5.144M y el BCRA por 1.549M (Bopreal y BIS), según el informe del especialista.  Así, la evidencia muestra que la salida de divisas por dolarización privada y los compromisos financieros terminan erosionando la capacidad de acumulación, incluso en un escenario de ingreso de dólares.

De cara a l segundo trimestre del año, la menor carga de vencimientos podría aliviar parcialmente la dinámica de reservas. Sin embargo, el problema de fondo persiste sin resolverse en el tiempo.