Martes 11 de Agosto del 2026 Mar 11 Ago
Cotizaciones
Dólar Oficial $1515
Dólar Tarjeta $1969.5
Dólar Blue $1550
Dólar CCL $1584.9
Euro $1688.03
Riesgo País 408
EN VIVO

Alarma en el campo: los productores dejaron de usar un insumo clave por los altos costos

Con la menor importación de fertilizantes  se ponen en riesgo cientos de miles de hectáreas. Los productores también presionan por los precios y los beneficios fiscales, sentados sobre 9900 millones de dólares de soja sin vender. 

11 de agosto, 2026 | 18.08

El cuidado de los suelos debería ser una política nacional pero dejado a la mera decisión de los privados podría resultar en un experimento perjudicial para las generaciones futuras. Por la suba de los costos a partir del conflicto bélico en el Estrecho de Ormuz, durante el primer semestre del año se registró el peor ingreso de fertilizantes desde 2019. Esta no es una buena noticia para el futuro del sector agropecuario. Ni para el país, sobre todo si se tiene en cuenta que la Argentina es la cuarta reserva global de las tierras negras.

Ante el contexto global, los productores de soja siguen aguardando mejoras en sus precios. El año pasado, la administración Milei los benefició con una baja temporal de los derechos de exportación en dos oportunidades, una en julio y la otra en septiembre, en la previa de las elecciones de medio término. Este año, el FMI le habría prohibido al ministro de Economía, Luis Caputo, recurrir a ese beneficio.

Este proyecto lo hacemos colectivamente. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.

SUSCRIBITE A EL DESTAPE

Por eso los jugadores del sector desplegaron como nunca sus silobolsas. De acuerdo a los datos brindados por el Monitor Agroindustrial que elabora la cámara de exportadores (CIARA CEC), al cierre de julio todavía quedaba el 57% de la actual campaña de soja sin vender ni fijarle precio por un total de 9900 millones de dólares.

Quién cuida la tierra

De acuerdo a un informe elaborado por el Programa de Investigación sobre Comercio de Granos (PROINGRA), que depende de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en el mundo las tierras negras representan cerca del 7% de la superficie cultivable total. Y la Argentina ocupa un lugar privilegiado.

“La Argentina es el cuarto país en relevancia de tierras negras del mundo. Las tierras negras cubren el 14% del territorio nacional. En estas áreas residen más de la mitad de la población del país”, puede leerse en el informe de coyuntura 2026 del PROINGRA.

Para seguir ocupando un lugar privilegiado, los suelos deben mantenerse con buenas prácticas agrícolas, lo que incluye rotación de cultivos y fertilizantes como la urea. Durante el primer semestre de este año, como consecuencia de la suba de precios de estos insumos, cayó fuerte el uso de fertilizantes en las regiones de los principales cultivos.

“El conflicto desatado en febrero de este año en Medio Oriente tuvo severas consecuencias sobre el mercado energético global, trasladándose a una crisis igual de profunda en los fertilizantes. Tanto el cierre del Estrecho de Ormuz como los ataques a la infraestructura petrolera regional tuvieron impactos importantes en los precios globales de productos energéticos que son insumos claves para la producción de fertilizantes. A su vez, las restricciones de flujos implicaron una contracción importante de la oferta mundial de fertilizantes e insumos clave salidos desde el Golfo Pérsico”, puede leerse en un reciente informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

Los nitrogenados en general y la urea en particular fueron los más golpeados por la crisis. Previo al conflicto, por el Estrecho de Ormuz pasaba cerca de un quinto del comercio de gas natural del mundo y la cuarta parte del comercio de urea global. Siguiendo al petróleo, el GNL se disparó tras desatada la crisis, generando un efecto dominó sobre los mercados que dependen de los hidrocarburos como insumo clave (como lo son la urea, el amoníaco y el azufre). Debido al uso intensivo de GNL en la producción de urea, el efecto en los costos fue directo, encareciendo el producto final.

“En conjunto, la importación de fertilizantes en el primer semestre tuvo en Argentina su segundo peor año desde 2019. En el complejo nitrogenados, se compraron al exterior 437.000 toneladas; en el rubro fosfatados, se adquirieron 767.000 toneladas; en cuanto a los del tipo potásico, las importaciones fueron 39.000 toneladas. La urea fue el producto que más cayó en volumen, lo cual es lógico pensando en que su precio fue el que más se disparó durante el periodo. Los fosfatados se mantuvieron prácticamente sin cambios entre años”, agregaron desde la BCR.

La importación de nitrogenados para junio fue la más baja desde 2015 y 60% inferior al promedio del último lustro. Para los fosfatados la situación fue similar, con una reducción cercana al 34% del promedio de los últimos cinco años.

La presión sobre los precios y los silos bolsas

Durante julio, las ventas semanales de soja acumularon despachos por 3,8 millones de toneladas, lo que representó un 14% por encima del mes anterior. En la comparación interanual, entre las operaciones a precio hecho y fijaciones, las ventas cayeron un 29%.

Para este mismo período del año pasado, la administración Milei había aplicado un ajuste en los derechos de exportación para tentar a los productores y exportadores previo al regalo mayor de fines de septiembre con una reducción a cero de los derechos de exportación por un plazo de 72 horas. El Gobierno había tenido que recurrir a los agroexportadores para que adelantasen 7000 millones de dólares de las exportaciones ante una crisis cambiaria en la previa de las elecciones de medio término.

En este escenario, los productores siguen esperando una recomposición de los precios y meten presión. Para el cierre de julio de la campaña 2024/2025, los sojeros ya les habían puesto precio a 32 millones de toneladas de una cosecha total de 50,3 millones de toneladas de soja. Hasta el momento, el total de productores –sobre todo los grandes jugadores con espalda financiera-, apenas vendieron 12,9 millones de toneladas de la actual campaña.

De acuerdo al Monitor Agroindustrial que publica de manera periódica la CIARA CEC, la patronal que nuclea a las agroexportadoras y productoras de aceite, todavía resta por venderse el 57% de la cosecha 2025/2026. En total serían 29 millones de toneladas valuadas en 9900 millones de dólares (con una soja a 342 dólares la tonelada en Rosario, con descarga para septiembre de este año).

En el caso del maíz también resta venderse cerca del 34% de la actual campaña, es decir unos 13,7 millones de toneladas cuando el año pasado para esta fecha solo quedaban en los silos bolsas 3,5 millones de toneladas. El maíz podría aportar, en lo que resta del año, otros 2548 millones de dólares (186 dólares la tonelada en Rosario, con descarga en septiembre).

El retaceo de las ventas se aprecia en la liquidación de divisas. Durante julio, los volúmenes vendidos al exterior avanzaron un 12% mientras que la liquidación de divisas cayó un 16% en la comparación interanual.

Las empresas agroexportadoras liquidaron divisas durante julio por un total de 2918 millones de dólares, lo que implicó una baja del 3% en la comparación con junio del mismo año. En el acumulado anual, los dólares ofrecidos al Mercado Único y Libre de Cambios totalizaron los 16.297 millones. Esto representó una merma del 16% en la comparación internacional. Los volúmenes exportados avanzan pero no así los dólares que ingresan.

Los que alquilan están en rojo

Los rindes de los campos están vinculados al nivel de tecnología que se les vuelca; también a la cuestión climática. Para tener mayores rindes, hay que invertir en insumos cada vez más caro. Este componente del negocio altera los niveles de rentabilidad según el régimen de tenencia de la tierra (dueño o arrendatario).

Los escenarios son muy diferentes según el tipo de tenencia de la tierra. Por ejemplo, en campo propio, todos los cultivos mantienen márgenes netos positivos y la rotación trigo/soja de segunda lidera el ranking de rentabilidad con 531 US$/ha. Le sigue el maíz de primera con 450 US$/ha y la soja de primera le pisa los talones con 436 US$/ha”, destacaron desde la Bolsa de Comercio de Rosario.

Pero en campo alquilado la cuestión es totalmente diferente. La soja de primera y el trigo directamente arrojan números negativos: -14 dólares la hectárea y -82 dólares la hectárea, respectivamente. El 70% de la producción agrícola se realiza bajo esta modalidad en la región núcleo.

Cada campaña se necesita mayor escala para disminuir costos directos e indirectos para sostener la competitividad.

“Aparte de una mayor escala de trabajo, agrónomos y productores señalan la necesidad de contar con escenarios climáticos favorables para lograr rindes que superen a los históricos y vencer a la hoja de cálculo. Vuelve a imponerse la necesidad de ganar por kilos para ser rentable”, concluyó la BCR.