El sector agroexportador creó su propia encrucijada. La dirigencia patronal apoya ideológicamente a Milei, tal como quedó demostrado en la última inauguración de la Exposición organizada por la Sociedad Rural. Sin embargo, miles de productores operan con márgenes negativos como consecuencia del aumento de los costos de los insumos y precios del mercado interno dispares. Las exportaciones también se mueven a dos velocidades. Por un lado, los volúmenes vendidos al exterior avanzaron un 12% mientras que la liquidación de divisas cayó un 16% en la comparación interanual.
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Las empresas agroexportadoras liquidaron divisas durante julio por un total de 2918 millones de dólares, lo que implicó una baja del 3% en la comparación con junio del mismo año. En el acumulado anual, los dólares ofrecidos al Mercado Único y Libre de Cambios totalizaron los 16.297 millones. Esto representó una merma del 16% en la comparación internacional. Los volúmenes exportados avanzan pero no así los dólares que ingresan.
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Esta ecuación dispar también posee su impacto en el ritmo de venta de la actual cosecha de soja que presenta un importante retraso en su comercialización comparado con el ritmo registrado hace un año. La cuestión de los precios y la pretensión de una mayor baja de retenciones sigue en el centro de la escena.
Más exportaciones no son más dólares
De acuerdo al último informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en el acumulado de los primeros siete meses del año las exportaciones de los principales granos y derivados industriales alcanzaron un volumen de 69 millones de toneladas, con un crecimiento interanual del 11,3% y superando a su vez el pico previo registrado en 2022 de 65 millones de toneladas. Parte de ese resultado se explicó por las exportaciones de trigo que se encuentran un 70% por encima del promedio de los últimos años.
Para el analista Javier Preciado Patiño, otro efecto vinculado al comercio exterior tiene que ver con la recaudación por las retenciones a la exportación. “En octubre del año pasado, los derechos de exportación apenas habían representado el 1,6% de la masa fiscal. A partir de allí comenzó un proceso de recuperación que elevó su participación al 5,2% en julio de este año. Es la mayor participación desde julio de 2025, cuando tras el fin del primer dólar soja del ministro Caputo, se alcanzó el 6,8 por ciento”, sostuvo Patiño.
En dólares, esta recaudación significó ingresos por 800 millones, contra 607 millones en junio y 179 millones en octubre de 2025. “En el comparativo interanual, la recaudación expresada en pesos resulta 3% mayor, pero en dólares retrocede 12%, debido a la menor alícuota vigente. También hay que señalar que en este mes de julio se registraron exportaciones por 14,6 millones de toneladas, un volumen muy superior al de junio (9,4 MMT), lo cual compensó la reducción de las alícuotas”, agregó Patiño.
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También hay que ponderar la cuestión de los precios. En Chicago, los fondos especulativos realizaron una toma de ganancias luego de haber acumulado fuertes posiciones compradoras, lo que provocó bajas del 5% en soja y maíz y del 2% en trigo.
"Los fondos compraron mucho durante las últimas semanas y, al no aparecer novedades que justificaran nuevas subas, comenzaron a tomar ganancias. Sin embargo, los fundamentos alcistas siguen presentes y no desaparecieron", sostuvo Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
En relación a los precios locales, sobresalió en las últimas semanas un escenario de disparidad que se ve reflejado en los aumentos de los volúmenes exportados y la menor cantidad de dólares liquidados. La estrategia “defensiva” de los productores es siempre la misma: los silos bolsa.
“Teniendo en cuenta los principales cultivos, a la semana del 22 de julio se comprometió el 52% de la cosecha 2025/26, frente a un promedio del 64% para el último cuarto de siglo. Se trata de 8 puntos porcentuales por debajo de la media histórica, un rezago que ubica a la campaña actual más de un desvío estándar por debajo de su comportamiento típico”, agregaron desde la BCR.
El pasado 3 de agosto, la tonelada de soja se ubicó en los 505.000 pesos, cuando el 23 de julio había cotizado en los 508.000 pesos y el 17 de julio en torno a los 484.000 pesos.
Rentabilidades
Los rindes de los campos están vinculados al nivel de tecnología que se les vuelca; también a la cuestión climática. Para tener mayores rindes, hay que invertir en insumos cada vez más caro. Este componente del negocio altera los niveles de rentabilidad según el régimen de tenencia de la tierra (dueño o arrendatario).
Los escenarios son muy diferentes según el tipo de tenencia de la tierra. Por ejemplo, en campo propio, todos los cultivos mantienen márgenes netos positivos y la rotación trigo/soja de segunda lidera el ranking de rentabilidad con 531 US$/ha. Le sigue el maíz de primera con 450 US$/ha y la soja de primera le pisa los talones con 436 US$/ha”, destacaron desde la Bolsa de Comercio de Rosario.
Pero en campo alquilado la cuestión es totalmente diferente. La soja de primera y el trigo directamente arrojan números negativos: -14 dólares la hectárea y -82 dólares la hectárea, respectivamente. El 70% de la producción agrícola se realiza bajo esta modalidad en la región núcleo.
Cada campaña se necesita mayor escala para disminuir costos directos e indirectos para sostener la competitividad.
“Aparte de una mayor escala de trabajo, agrónomos y productores señalan la necesidad de contar con escenarios climáticos favorables para lograr rindes que superen a los históricos y vencer a la hoja de cálculo. Vuelve a imponerse la necesidad de ganar por kilos para ser rentable”, concluyó la BCR.
