Puede que Francia llegue con un temible cuarteto ofensivo y suficiente potencia como para quitar el sueño a los defensores rivales, pero el plan de España para la semifinal del Mundial es territorial: mantener la posesión, marcar el ritmo y hacer que el peligro se desplace hacia el otro lado del campo.
El extremo Alex Baena afirmó que España respeta a una de las selecciones más potentes del torneo, liderada por Kylian Mbappé y con un ataque que se completa con Michael Olise, Ousmane Dembélé y, o bien Désiré Doue o Bradley Barcolá. Sin embargo, insistió en que no pasarían el partido del martes limitándose a esperar a que llegue la tormenta.
"Sabemos los cuatro jugadores que tienen arriba y que ellos están más cómodos cuando transitan ofensivamente con el balón. Nosotros intentaremos hacer lo de todos los partidos: mantener la posesión, cometer las menos pérdidas posibles para no favorecer al rival y controlarlo mucho mejor", dijo Baena el lunes a periodistas.
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Esas palabras resumen a la perfección el planteamiento de España cuando se alzó con la victoria en las semifinales de la Eurocopa y de la Liga de Naciones contra el equipo de Didier Deschamps.
Baena afirmó que la posesión volvería a ser la primera línea de defensa de España y su vía más clara para controlar el encuentro.
"Va a ser un partido muy bonito entre dos de las mejores selecciones del mundo; un encuentro que el espectador disfrutará. Venimos de jugar muchas veces contra ellos con todo a nuestro favor, y esperemos que mañana sea igual".
"Sea cual sea el resultado, sabemos que va a ser un partido de mucho ataque por parte de los dos. Si hay goles, esperemos que caigan más de nuestra parte", agregó.
Pero un factor secundario que acompaña la confianza táctica de España se relaciona con un calendario de desplazamientos que le ha obligado a recorrer una distancia considerablemente mayor que Francia antes de la semifinal.
España optó por alojarse en Chattanooga durante la fase de grupos, donde no se disputó ningún partido del Mundial, y tuvo que viajar a tres husos horarios diferentes para sus encuentros, mientras que Francia ha mantenido su base en Boston y jugará su primer partido fuera del huso horario del Este, tras haber recorrido unos 16.000 kilómetros menos que su rival.
Sin embargo, el lateral Pedro Porro restó importancia a las preocupaciones sobre el cansancio.
"Yo en mi caso no lo noto mucho. Obviamente es algo que vosotros veis más desde fuera. En el día a día nosotros viajamos de arriba para abajo y no nos fijamos en los kilómetros que hacemos. Por suerte, ahora hemos podido recuperar bien para este partido y estamos enfocados al máximo en mañana", señaló.
"Obviamente, jugar contra Francia nos da un plus de motivación. Sabemos que es una de las mejores selecciones de este campeonato y vamos a estar preparados".
Baena se mostró más sincero sobre el cansancio.
"Desde antes de empezar el Mundial sabíamos a lo que veníamos. No son excusas. Es verdad que, cuando se va acercando el final, las piernas y el cuerpo lo van notando un poco. Sin embargo, lo sabíamos desde el principio y habríamos firmado llegar a día de hoy con todo eso en el cuerpo", destacó.
Con información de Reuters
