La selección de Irak regresa a la Copa del Mundo por primera vez desde su debut hace 40 años, tras un largo camino hasta la fase final bajo la dirección de un entrenador que conoce bien el torneo.
Graham Arnold dirigió a los Leones de Mesopotamia en las últimas etapas de una campaña de clasificación de 21 partidos que culminó con la victoria sobre Bolivia en la repesca intercontinental.
El australiano, que sustituyó a Jesús Casas al frente del equipo en mayo del año pasado, se convirtió instantáneamente en un héroe nacional cuando llevó a Irak al torneo que comienza en pocos días, pese a las interrupciones en los preparativos causadas por el conflicto en el Golfo.
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Arnold tiene una gran experiencia a la hora de afrontar los retos de los playoffs y de destacar con una selección que no es favorita para avanzar de ronda, ya que hizo ambas cosas al frente de su selección nacional en 2022.
Su selección australiana se clasificó para Qatar por la puerta de atrás antes de llegar a las rondas eliminatorias, un logro que le valió ser considerado por L'Equipe como el entrenador con mejor desempeño del torneo.
A sus 62 años, el DT llevó a Irak a las semifinales de los Juegos Olímpicos de 2004 y ganó la Copa Asiática en 2007, y ahora cumplió otro sueño de sus hinchas: depositar a la selección en la Copa del Mundo.
Irak perdió sus tres partidos en su anterior participación en la Copa del Mundo, México 1986, y se enfrenta a la difícil perspectiva de choques en el Grupo I contra Francia, Noruega y Senegal.
"Para mí es un grupo muy emocionante porque muchos de los jugadores nunca han jugado contra un rival del calibre de (Kylian) Mbappé, (Erling) Haaland o (Sadio) Mané, así que estar en el campo con ellos es un privilegio", dijo Arnold sobre el sorteo.
"Pero, al mismo tiempo, son 11 seres humanos contra 11, y mientras salgamos sin miedo, con ganas de jugar, entonces vamos a poder sorprender al mundo".
El carismático Aymen Hussein marcó el gol que clasificó a Irak al Mundial. El delantero de 30 años lidera el ataque de un equipo que intenta encontrar equilibrio dentro y fuera del campo entre los jugadores nacidos en el país y los que se criaron en el extranjero.
Zidane Iqbal, que actualmente milita en el Utrecht de los Países Bajos, aporta dinamismo ofensivo a una plantilla que, pese a que no cuenta con grandes figuras a nivel internacional, tiene jugadores contratados por clubes de ligas muy diversas, como Escocia, Polonia, Uzbekistán, Estados Unidos y Tailandia.
Con información de Reuters
