Testimonial, personal y visceral: Dease y su nueva propuesta musical

El músico de 23 años que se volvió viral en 2023 por sus interpretaciones de Bowie en el subte porteño lanza nueva música introspectiva, atmosférica y, sobre todo, visceral. Dease dialogó con este medio para desandar el camino que lo llevó hasta su presente artístico y reflexionó sobre la importancia de salirse de las fórmulas conocidas a la hora de expresarse en una canción.

04 de julio, 2026 | 13.02

Primero fue una imagen viral; un chico de rostro pálido y estética andrógina cantando David Bowie en el subte porteño mientras los pasajeros, por unos minutos, parecían olvidar el ruido de la ciudad. Pero detrás de aquel fenómeno viral había algo más que una performance llamativa: un artista en construcción.

A los 23 años, Francisco Baccega -más conocido como Dease- empieza a consolidar un universo propio con un nuevo adelanto de su próximo EP, Puro, atravesado una sensibilidad artística que mezcla música, moda y teatralidad. El proyecto surgió casi sin proponérselo; después de una separación sentimental ocurrida en febrero de 2025, Baccega empezó a escribir canciones sin imaginar que terminarían formando parte de una obra completa. “No tenía previsto grabar este EP”, cuenta. “Ni siquiera tenía pensado que fueran tres canciones. Fue algo que se fue dando sobre la marcha”.

La más reciente de esas composiciones es 37° 48' S, 144° 57' E, una pieza de seis minutos inspirada en la partida de una ex pareja hacia Australia. El título remite a las coordenadas exactas de Melbourne y funciona como puerta de entrada a una obra profundamente emocional, cargada de simbolismos, climas electrónicos y poesía melancólica.

“Es lo más personal que escribí hasta ahora”, admite sobre una canción que nació, según dice, desde un lugar “tremendamente necesario”. Muchos pueden entender al proceso artístico de Dease como catártico ante sus declaraciones, pero él escala a otro nivel: “Más que catártico fue farmacológico”. La frase parece resumir bastante bien el universo de Dease: dramático, sensible, intenso y estético.

“La música me busca a mí. No sé cuándo voy a escribir una canción. Simplemente sucede”, relata en alusión al vínculo intuitivo con el arte viene desde la infancia. Dease se crió en una familia musical gracias a un padre guitarrista y rodeado también por el mundo de la moda a través de una tía diseñadora. “Crecí entre amplificadores y vestidos”, resume.

La mezcla explica bastante de lo que hoy muestra sobre el escenario. Porque en Dease la estética no es un agregado decorativo, sino parte fundamental del discurso artístico. Sus referencias más evidentes son David Bowie, Björk y Kate Bush, aunque también encuentra inspiración en figuras contemporáneas como Caroline Polachek, Lorde o Rosalía.

Dease. (PH María Muñoz Larreta)

La música que rompe moldes, cada vez más necesaria

“La música introspectiva es algo que cada vez necesitamos más”, sostiene. “Necesitamos una ruta que vaya hacia adentro y después decante en el afuera”. Su obra se mueve justamente ahí: lejos de los formatos radiales inmediatos y más cerca de la experiencia sensorial. Hay atmósferas densas, letras confesionales y una búsqueda sonora que privilegia el clima emocional antes que la estructura tradicional del pop.

Aun así, Dease no reniega del mainstream; al contrario: cree que la música popular atraviesa una transformación interesante y que son principalmente las mujeres quienes hoy están “reconduciendo el panorama musical hacia lugares menos esperados”.

La estética, pilar fundamental en la propuesta de Dease

La construcción visual de su propuesta aparece atravesada por esa misma lógica intuitiva. Las ideas para vestuarios, conceptos escénicos o imágenes pueden surgir, según cuenta, de una conversación casual, un aroma o una sensación difícil de explicar. “A veces pensamos: ¿cómo sería esto convertido en ropa?”, dice sobre el trabajo creativo que comparte junto a su mejor amiga, diseñadora de moda y colaboradora estética.

Aunque el reconocimiento empezó a crecer -en 2023 Rolling Stone lo señaló como uno de los artistas emergentes a seguirDease todavía se mueve dentro de los márgenes de la escena independiente. Y ahí encuentra un panorama complejo, marcado por la competencia y los egos.

“El ego es el cáncer de todo artista”, sentencia. Quizás por eso su búsqueda parece ir por otro lado; más emocional que estratégica, más intuitiva que calculada. Su propio nombre artístico refleja algo de eso. “Dease” era originalmente el nombre del perro de su abuela italiana, aunque con el tiempo él empezó a resignificarlo. “Puede ser cualquier cosa y al mismo tiempo puede ser todo”, explica.

Tal vez ahí esté la clave para entenderlo. Porque detrás del chico que se viralizó cantando Bowie en el subte aparece un artista joven en construcción, pero que ya encontró algo mucho más difícil que la viralidad: una identidad propia.