Bajo la dirección y coreografía de Marina Cachan, Mambo Rojo y L’Être (El Ser) se adueñan de la agenda cultural de los domingos por la noche en el barrio de Balvanera. Ambas piezas proponen un viaje hacia territorios incómodos y sensibles, donde el movimiento funciona como lenguaje principal y el cuerpo aparece como espacio de conflicto, transformación y pregunta.
L’Être (El Ser) funciona como una suerte de prólogo. Interpretada por Elisa Bource, la pieza instala en el espectador una sensación de ahogo casi insoportable, que crece de manera progresiva a medida que la obra avanza.
La desesperación se transmite a través de movimientos aparentemente erráticos, aunque cada gesto encuentra una significancia compleja y profundamente física. El cuerpo se vuelve plastilina: se derrite, se quiebra, se desarma. La mirada queda inevitablemente atrapada en los detalles: las manos, las vértebras, los dedos de los pies, el cabello.
La experiencia termina de completarse con Mambo Rojo, interpretada por Aylén Arcadigni y Morena Arce. Las bailarinas exploran con intensidad los universos del grotesco y la posmodernidad, construyendo una dinámica donde la violencia, la ternura y el sadismo conviven de manera constante.
Entre secuencias de enorme virtuosismo técnico y momentos de experimentación más salvaje, la obra consigue sostener un estado de sorpresa permanente. Cada movimiento parece empujar el cuerpo hacia un límite distinto, dejando al espectador suspendido entre la fascinación y la incomodidad.
Dónde ver “Mambo Rojo” + “L’Être (El Ser)” y cómo conseguir las entradas
Las funciones de Mambo Rojo + L’Être (El Ser) se realizan todos los domingos a las 20 en Área 623, un espacio cultural ubicado en pleno barrio de Balvanera. Las entradas tienen un valor de 20 mil pesos y se consiguen a través de Alternativa Teatral.
MÁS INFO
"Cachan Arte en Escena se propone extender los límites de la danza, y fundirlos con el teatro. La expresión como motor de movimiento. Creando universos donde el espacio, el tiempo, la estética y lo humano se corren del naturalismo, para dejar que el espectador emprenda un viaje sugerente y propio. Un mundo salvaje y sútil, trágico y gracioso, absurdo, un todo contradictorio, vivo, con el que es posible identificarse, pensarse a sí mismo y casi sin darse cuenta conmoverse".
