Lázaro Caballero: del Ponchopalooza de La Sole al sueño cumplido de agotar el Gran Rex

El artista dialogó con este medio, de cara a dos funciones que se darán en el Gran Rex en septiembre. Lázaro Caballero reflexionó sobre la identidad musical de Formosa y reveló qué la diferencia de otras provincias, contó cómo vivió desde adentro el Ponchopalooza de La Sole y dio a conocer la grandeza de Milo J detrás de las cámaras.

20 de mayo, 2026 | 14.30

A los siete años Lázaro Caballero ya tenía trascendencia como cantante desde su Formosa natal, siempre en contacto con los sonidos autóctonos de su tierra. Décadas después, aquel chico criado entre el monte, el ambiente rural y las canciones del norte argentino atraviesa un momento de auge en su carrera: agotó una primera fecha en el Teatro Gran Rex para el 12 de septiembre y sumó una segunda función para el día siguiente. Un presente impensado para alguien que todavía hoy se emociona al hablar de “llegar a la calle Corrientes” con una música ligada a sus raíces.

El crecimiento de Caballero en los últimos años también tuvo hitos simbólicos; uno de ellos ocurrió en marzo, cuando fue invitado por Soledad Pastorutti al histórico show folklórico del Lollapalooza Argentina, el primero del género dentro del festival. Allí cantó junto a la artista Hoja en Blanco, la canción que grabaron juntos y se convirtió en una de las colaboraciones más celebradas del folklore reciente. “Fue algo muy emocionante, hasta las lágrimas”, recuerda.

Pero más allá de los escenarios masivos, las reproducciones o las colaboraciones, hay algo que permanece intacto en el universo de Lázaro Caballero: el vínculo con Formosa. Desde allí sigue construyendo una carrera nacional sin despegarse de la tierra que canta en cada canción: “Nunca me pude desprender de mis raíces”.

La música folklórica de Formosa: una mezcla de regiones y paisajes

A diferencia de otras provincias donde el folklore parece estar asociado a un ritmo específico, Formosa tiene una identidad musical mucho más híbrida. “Nosotros no tenemos una música por la que se identifique la provincia, como pasa con Corrientes y el chamamé o Santiago y la chacarera”, cuenta y asegura que justamente ahí está la riqueza del sonido formoseño.

Caballero explicó que Formosa pertenece a dos regiones -una parte al litoral y otra al Gran Chaco- y esa ubicación geográfica hace que las canciones absorban influencias del chamamé, de la música santiagueña y también de Paraguay. “Siempre digo que Formosa es muy rica en canciones y en música porque tenemos mucha variedad”.

Lázaro Caballero.

Esa mezcla aparece constantemente en su obra: chacareras, zambas y chamamés conviven en un repertorio que él define como “muy tradicionalista y montaraz”, atravesado por imágenes del monte, del campo y de la vida rural. Incluso su próximo proyecto profundiza esa búsqueda: Canciones del monte en orquesta, un trabajo grabado junto a una orquesta sinfónica que incluirá clásicos e inéditos.

El fanatismo por el Chaqueño y el sueño de compartir escenario

Si hay una figura que atraviesa la historia musical y emocional de Lázaro Caballero, es el Chaqueño Palavecino. Habla de él con una mezcla de admiración y sorpresa, todavía incrédulo por el vínculo que construyeron en los últimos años. “Me sé todos los discos, todas las canciones. Sé qué productor grabó cada disco, quién tocó el violín, quién grabó las guitarras”, dijo entre risas.

Lázaro Caballero y El Chaqueño.

El fanatismo viene desde chico, cuando escuchaba folklore en Formosa y empezaba a imaginar una vida ligada a la música. Hoy, después de años de carrera, ese ídolo se convirtió también en colega y amigo. “Poder mandarnos mensajes, decirnos ‘hola, ¿cómo estás?’, es un sueño”.

Además del Chaqueño, Caballero menciona entre sus grandes referentes a Jorge Cafrune, Mario Bofill y Atahualpa Yupanqui, una admiración tan profunda que incluso llamó Atahualpa a uno de sus hijos.

La Sole y el folklore en el Lollapalooza

La relación con Soledad Pastorutti marcó otro de los grandes momentos recientes de su carrera: primero llegó la grabación de Hoja En Blanco y luego la invitación al escenario del Lollapalooza, en un show que fue bautizado como Ponchopalooza y que terminó convirtiéndose en un hecho histórico para el folklore argentino.

“Nunca me imaginé en mi vida poder pisar el escenario del Lollapalooza. La generosidad de 'la gringa' para invitarme fue impresionante. No puedo explicar lo que se sintió ahí adentro”, reflexionó Lázaro. Y siguió: “Hizo historia la gringa”.

Aunque se corre del protagonismo, también entiende que haber sido parte de ese show significó un paso importante para toda una nueva generación de artistas folklóricos.

Milo J, Cazzu y las nuevas generaciones del folklore

Aunque su música esté profundamente ligada a lo tradicional, Lázaro Caballero escucha artistas de todos los géneros; habla con entusiasmo de Ca7riel y Paco Amoroso: "Me gustan mucho". Lejos de mirar con desconfianza las fusiones entre folklore y música urbana, las celebra.

Lázaro Caballero y Milo J.

“Me encanta que el folklore vuelva a tener un lugar importante”, aseguró en alusión al fenómeno de auge por el folklore en las nuevas generaciones, encabezado por Milo J. "Con él compartimos un momento en FA. Tomamos unos mates y charlamos. Es un chico muy respetuoso, se estudió todas nuestras vidas”, contó sorprendido. Para Caballero, ahí está la clave de las nuevas generaciones que se acercan al folklore: entender de dónde viene esa música antes de transformarla.

El arraigo a Formosa y una carrera nacional sin mudarse

A diferencia de muchos artistas que sienten que deben instalarse en Buenos Aires para crecer profesionalmente, Lázaro Caballero eligió quedarse en Formosa. Lo intentó, admite, pero nunca pudo desprenderse del todo de su tierra.

"Estoy muy apegado al campo, al trabajo rural”, contó y explicó que esa conexión no es solamente emocional, sino también cotidiana. Allí viven sus padres, su familia y el paisaje que alimenta sus canciones. “Hoy mi sostén son ellos”.

En una industria donde muchas veces parece que “todo pasa en Buenos Aires”, Caballero construyó un camino distinto: uno donde el monte, el chamamé, el trabajo rural y el acento formoseño no son obstáculos, sino identidad. Quizás por eso, cuando habla del Gran Rex, no lo hace desde la lógica del éxito comercial, sino desde la emoción de alguien que siente que logró llevar un pedazo de su tierra hasta el corazón de la avenida Corrientes.