La censura de su país le prohibió filmar y estrenó en Buenos Aires su nueva película con una gallina fugitiva como estrella

Durante su visita al BAFICI para presentar una retrospectiva de sus películas, el cineasta húngaro György Pálfi presentó en una entrevista exclusiva con El Destape su creación más reciente, Hen. Inspirado en los clásicos de Hollywood de los '50, eligió contar su historia desde la perspectiva de una gallina que escapa de una granja.

25 de abril, 2026 | 11.16

El galardonado director de cine y guionista húngaro György Pálfi, reconocido por sus obras visualmente innovadoras, está de visita en Buenos Aires durante la 27° edición del BAFICI para presentar una retrospectiva de películas, entre las que se encuentra su nuevo filme Hen, que tendrá su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF), dentro de la sección competitiva Platform. La historia de su última creación presenta a una heroína inusual: una gallina.

Tras escapar de una granja avícola, la gallina fugitiva de Hen encuentra refugio en el patio de un restaurante en ruinas. En ese escenario, la protagonista descubre el amor, se enfrenta a la jerarquía del grupo y lucha por proteger sus huevos de un propietario codicioso. Esta búsqueda de la maternidad, tan divertida como conmovedora, funciona como un espejo de las complicadas concesiones y las luchas silenciosas de la vida humana. “Buenos Aires es como Budapest, es un lugar que siento muy familiar”, reflexionó György Pálfi en una entrevista exclusiva con El Destape a raíz de su épica plumífera, que en julio tendrá estreno comercial en salas locales.

¿Cuáles fueron tus referencias cinéfilas a la hora de pensar Hen?

- Aunque nadie lo cree, mis referencias para la película fueron los clásicos de Hollywood. Nuestro objetivo era usar a la gallina como una estrella de Hollywood así que nos pusimos a pensar seriamente en eso. Usamos el mismo lenguaje cinematográfico que los clásicos de los años ‘50 y ‘60, el que empleaba Billy Wilder cuando Marilyn (Monroe) era una estrella. Intentamos descubrir, plano a plano, cómo podíamos contar una historia con una gallina, siguiendo a esas películas que tanto nos gustan. No queríamos seguir con esa ola de películas de animales como EO, de Jerry Skolimowski…

O Babe, el cerdito valiente.

- Babe fue una anti referencia, porque queríamos usar animales, pero sin que ninguno hablara. Y Babe es un cuento de hadas muy bonito con animales que hablan, y queríamos hacer lo opuesto: ¿cómo se vería una gallina real? ¿Qué hacen las gallinas reales? ¿Y qué es la realidad? ¿Cómo convivimos con una gallina sin ningún antropomorfismo? Y esa fue una regla muy estricta para nosotros.

Babe, el cerdito valiente con su amo (Foto: archivo).

¿Cuáles fueron los aspectos más difíciles de trabajar con los pollos? 

- Es algo que viene de la naturaleza animal: las gallinas siempre están comiendo. Y si rodamos en un espacio abierto muy grande, como una carretera en Grecia, no podíamos limpiar el camino por completo. De esa manera, cuando queríamos que el pollo caminara siempre estaba buscando comida, corría y trataba de encontrar con qué podía alimentarse. En cambio, cuando filmamos en áreas pequeñas que podíamos limpiar, nada perturbaba la concentración del pollo.

¿Dirías que son animales predecibles o impredecibles?

- Los pollos son inteligentes, pero tienen muy poca memoria. Así que puedes enseñarles algunos elementos, pero una hora después tienes que volver a enseñárselos porque lo olvidan.

Pero el entrenador de animales puede encontrar la manera de trabajar con ellos. Obviamente, son pollos educados y eso significa que se adaptaron al medio ambiente y se convirtieron en animales amigables con los humanos. Trabajamos con 8 pollos en la película y a todos se les enseñaron trucos: cómo debían caminar, qué debían hacer, cómo debían saltar y cómo debían picotear, y normalmente después de una semana, el entrenador de animales podía lograrlo.

Una de las protagonistas de Hen (Crédito foto: Analía Sánchez).

¿La película te hizo cambiar de opinión sobre el consumo de pollo?

- No, lo pensé por supuesto, pero honestamente pienso que es bueno comer carne de pollo. Aún así, durante el rodaje descubrí que lo que no es bueno es consumir carne de pollo industrial: el problema no es el animal en sí, la cuestión está en cómo se produce esa carne. Ahí es donde creo que sí hay que cambiar algo. Yo creo que un animal más fuerte puede comerse al más pequeño. Es la ley básica de la vida. ¿Pero cómo la hemos producido industrialmente? Eso no está bien.

¿Pensás la película cómo una crítica al sistema industrial?

- Al principio del filme, hay secuencias sobre la industria y ahí creo que se produce una crítica de mi lado. Pero no hay que olvidarse de que esta película está contada desde la perspectiva de una gallina que no sabe lo que está pasando. Ella cree que vive de una manera libre, pero de alguna manera el humano hizo que los pollos crecieran muy rápido y fueran más grandes de lo normal. Y eso es terrible porque los pollos que llegan a la mesa son muy jóvenes, porque crecen mucho en pocas semanas.

Las gallinas estrellas de Hen (Crédito foto: Analía Sánchez).

Aprendiste mucho sobre los pollos…

- (Se ríe) Muchísimo. Y lo más genial es que son criaturas vivientes muy parecidas a un humano. Desafortunadamente una gallina corre sobre dos patas, no tiene brazos y no es tan inteligente como una persona, pero hay muchas cosas que tienen en común con nosotros.

"Los políticos tenían un problema conmigo, yo no tenía ningún problema con ellos"

Leí en una entrevista que fuiste prohibido en Hungría y no pudiste filmar en tu país de origen…

- Los políticos tenían un problema conmigo. Yo no tenía ningún problema con ellos. Solo quería hacer películas, pero de alguna manera no podía hacerlas. Así que intenté averiguar por qué y descubrí que era por culpa de los políticos. ¿Y por qué? Porque parece que el problema era que, en los últimos 16 años, no estuve en el sistema, lo que significa que no formé parte de lo que piensa el Primer Ministro ni el partido, ni su familia o sus amigos. Ese fue el único problema. Para el Gobierno me convertí en un enemigo. No estuve solo: el 80% de mis colegas no pudieron hacer películas en los últimos 16 años por censura del Gobierno.

Por suerte, con la derrota de la extrema derecha en Hungría en las pasadas elecciones, pienso que ahora podremos hacer películas. El problema siempre fueron los políticos estúpidos, yo solo quiero hacer películas y ser un ciudadano democrático responsable. Lo que es político, se lo dejo a quienes se dedican a la política.

 György Pálfi, director de Hen (Crédito foto: Analía Sánchez).

El cine puede ser una excelente vía para hablar de política…

- Estoy de acuerdo. Creo que necesitamos hablar de política en las películas, porque cuando filmás estás hablando con el público y el público es mucha gente. Y toda esa gente tiene poder político. Así que cuando actúas como artista, estás haciendo política. Lo importante es de qué lado estás.

¿Y vos de qué lado estás?

- Del lado de la verdad, a mí no me mueve nada de lo comercial.