El gigante del streaming, Netflix, ha vuelto a sacudir su catálogo con el estreno de Ápex, un thriller de supervivencia protagonizado por Charlize Theron que redefine la tensión física en pantalla. Una aventura en la que Sasha, una escaladora experta que atraviesa un duelo profundo tras perder a su pareja Tommy (interpretado por Eric Bana), en un trágico accidente en la "Pared de los Trolls" en Noruega.
En la búsqueda de soledad para procesar su trauma, Sasha se interna en la naturaleza salvaje de Australia, pero su retiro se convierte en una pesadilla cuando se cruza con Ben (Taron Egerton), un psicópata que la elige como su próxima presa. Armado con una ballesta y un conocimiento letal del terreno, Ben inicia una cacería humana que obliga a Sasha a utilizar cada gramo de su habilidad técnica y voluntad para no convertirse en una víctima más.
El final explicado de "Ápex"
El desenlace de la película es un eco magistral del trauma inicial de la protagonista. Tras una persecución agotadora, el enfrentamiento final ocurre en un imponente barranco rocoso. Sasha logra superar a Ben no solo con fuerza, sino con astucia: utilizando una técnica de escalada, transfiere la tensión de su propio arnés a un árbol debilitado en el borde del acantilado. Cuando Ben intenta tirar de ella para lanzarla al vacío, el anclaje cede y es él quien cae hacia su muerte.
Este cierre funciona como una catarsis necesaria donde Sasha, quien en el pasado se vio obligada a soltar la cuerda de su pareja para sobrevivir, esta vez elige soltar activamente a su verdugo para reclamar su vida.
El mensaje de la película es claro: el derecho a vivir requiere de huir de un depredador y ganarle, y de soltar algunos pesos, que queda simbolizado en la escena final, cuando ella arroja la brújula de Tommy al mar.
Hay bastante profundidad en la temática de la mujer perseguida de la película. Sasha simboliza una realidad estructural: el miedo bajo un sistema que privilegia a los varones donde el "depredador" representa la violencia machista que busca control sobre el cuerpo femenino.
Una película de violencia estructural en Australia
Bajo la dirección del islandés Baltasar Kormákur, el rodaje se llevó a cabo principalmente en las Montañas Azules de Nueva Gales del Sur, a unas dos horas de Sidney, Australia.
Además de las locaciones naturales como el Parque Nacional Wandarrá y Ginninderra Falls, se utilizaron los Disney Studios en Sidney para secuencias controladas.
