Por qué tus uñas se vuelven más frágiles a partir de los 40 años y cómo cuidarlas, según expertos

Esta es la razón por la que tus uñas se vuelven más quebradizas durante la menopausia: cómo combatir este problema, según dermatólogos.

08 de julio, 2026 | 10.16

No es casual que las uñas se vuelvan frágiles a partir de los 40 años. Si tus uñas, tu piel y tu cabello ya no se sienten fuertes como antes, probablemente se deba a los cambios hormonales vinculados a la menopausia. Afortunadamente, hay muchas cosas que podés hacer para cuidarlas en este proceso.

Podés notar que se quiebran con más facilidad, que aparecen surcos más marcados, que crecen más lento o que las cutículas se resecan. Según explicó la dermatóloga Mona Gohara, profesora clínica asociada de Dermatología en la Universidad de Yale, en diálogo con Real Simple, estos cambios son una consecuencia natural del envejecimiento.

Por qué las uñas se vuelven más frágiles a partir de los 40 años

Una de las transformaciones más frecuentes es la pérdida de hidratación. “A medida que envejecemos, las uñas retienen menos agua y producen menos aceite”, señaló Gohara. Como resultado, se vuelven menos flexibles y más propensas a partirse, descamarse o agrietarse. Además de la fragilidad, muchas personas notan que las uñas pierden su brillo natural y adquieren un tono más amarillento. Esto puede estar relacionado con años de uso de esmaltes, la exposición a los rayos UV, el tabaquismo y el enlentecimiento del crecimiento de las uñas.

Las cutículas también sufren los efectos del paso del tiempo. “La piel envejecida produce menos lípidos, por lo que la delicada piel que rodea la uña pierde humedad con mayor facilidad”, explicó la especialista. Por eso, es habitual que se vuelvan más secas, ásperas o presenten pequeños pellejitos.

Otro cambio frecuente es que las uñas tardan más en crecer. Esto ocurre porque la renovación celular se vuelve más lenta con la edad, lo que hace que una uña rota demore más tiempo en recuperarse. En este sentido, una alimentación equilibrada cobra especial importancia, ya que las uñas están formadas principalmente por queratina, una proteína que necesita nutrientes adecuados para mantenerse fuerte.

También es común que los surcos verticales, esas líneas finas que recorren la uña desde la base hasta la punta, se vuelvan más visibles después de los 40 años. “La matriz de la uña se vuelve menos eficiente con la edad, por lo que las nuevas células no se forman de manera tan uniforme como antes”, indicó Gohara.

Qué se puede hacer para cuidarlas

Si bien los cambios en las uñas después de los 40 son normales, algunos hábitos pueden ayudar a mantenerlas saludables. Los especialistas recomiendan hidratarlas regularmente para prevenir la fragilidad y la resequedad, especialmente en las cutículas. También es importante llevar una alimentación equilibrada con suficiente proteína, ya que las uñas están formadas principalmente por queratina. En algunos casos, las vitaminas del complejo B pueden contribuir a un crecimiento saludable.

Para mejorar su aspecto, se pueden pulir suavemente cada tanto y utilizar bases niveladoras que ayuden a disimular los surcos verticales más visibles. Además, evitar las agresiones frecuentes, como retirar el esmalte de forma brusca o abusar de las manicuras en gel, puede ayudar a prevenir daños.