En tiempos donde la gastronomía busca equilibrar identidad, producto y creatividad, la parrilla Hierro logró construir una fórmula para resignificar la tradición argentina desde una mirada contemporánea. Nacida en 2019 de la mano de un equipo vinculado al turismo, Hierro propone un recorrido completo al asado tradicional: carnes premium maduradas al vacío, vegetales cocinados con técnica, platos elaborados y una destacada barra de tragos.
Esta vivencia de fuegos y diseño cuidado puede disfrutarse en sus dos locales: en Palermo (Costa Rica 5602), con un salón de impronta industrial, cava a la vista y sectores climatizados, y en Nordelta (Boulevard del Mirador 220), con una ubicación privilegiada frente a la bahía que ofrece un deck y vistas abiertas al agua.
De la maduración precisa al trabajo artesanal en las brasas
El gran diferencial de Hierro está en la selección y tratamiento de su materia prima. Trabajan exclusivamente con cortes de novillo argentino Angus Black que atraviesan procesos de maduración al vacío de entre 15 y 21 días, potenciando el sabor antes de su paso por la parrilla, a base de carbón y quebracho colorado.
En la carta sobresalen clásicos imbatibles como la entraña, el asado y el bife de chorizo, junto a versiones exclusivas de ojo de bife y piezas de wagyu. Para empezar, la propuesta se anticipa con entradas de gran personalidad: empanadas fritas de carne o cordero, mollejas con cremoso de batata y provoleta grillada con ananá, miel y pistachos. Además, los vegetales adquieren un rol protagónico a través de guarniciones como el brócoli asado con teriyaki casero o las zanahorias rostizadas con harissa y almendras.
El final dulce revisita íconos locales con ejecuciones de alta calidad, entre las que destacan el volcán de dulce de leche, el flan artesanal y el cremoso de coco.
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Coctelería de firma y vinos
La experiencia en la mesa se completa con bebidas especiales con sello Hierro. Para acompañar las comidas, la carta incluye una cuidada selección de vinos nacionales y una propuesta de coctelería diseñada por Santiago Lambardi, que combina destilados, frutas de estación y almíbares artesanales. Con una estética donde el hierro y la madera dominan el espacio, el restaurante se consolida como una parada exclusiva tanto para turistas como para locales que desean disfrutar de un buen asado.
