La industria de los smartphones podría estar frente a un cambio histórico: el fin de las aplicaciones tal como las conocemos. Durante el evento SXSW, Carl Pei, CEO de Nothing, aseguró que el futuro de los celulares no pasa por el hardware, sino por una transformación radical en el software impulsada por la inteligencia artificial.
Según el ejecutivo, las apps dejarán de ser el eje de la experiencia móvil en los próximos años. En su lugar, tomarán protagonismo los agentes de IA, sistemas capaces de ejecutar tareas completas en segundo plano sin necesidad de interacción directa del usuario. Aunque reconoció que hoy las aplicaciones siguen siendo clave, anticipó que este cambio podría concretarse en un plazo de entre 7 y 10 años.
El rol de la inteligencia artificial en el futuro sin apps
La clave de esta revolución está en la llamada IA agéntica, una evolución de la inteligencia artificial generativa. A diferencia de herramientas actuales, estos agentes no solo crean contenido, sino que también pueden tomar decisiones, usar distintas plataformas y automatizar procesos completos.
En la práctica, esto significa que un usuario podría pedirle a su celular que resuelva una tarea —como reservar un viaje o enviar un informe— y el sistema se encargaría de todo sin abrir aplicaciones específicas. Para Pei, intentar que la IA imite el comportamiento humano dentro de una app (como escribir o hacer clic) no es el camino correcto.
Un cambio de paradigma en los smartphones
El fundador de Oppo planteó que el futuro pasa por crear interfaces pensadas directamente para estos agentes inteligentes. Es decir, no se tratará de adaptar las apps actuales, sino de rediseñar completamente la forma en que interactuamos con los dispositivos.
En este escenario, el teléfono funcionaría prácticamente con una sola “app”: el sistema operativo. Todo lo demás sería gestionado por la inteligencia artificial de manera invisible para el usuario.
Si bien esta visión todavía está en desarrollo, lo cierto es que la IA ya empezó a integrarse en los smartphones actuales. La diferencia, según Pei, será el nivel de autonomía: pasar de asistentes que responden a órdenes a sistemas que directamente ejecutan tareas completas. El futuro sin apps no es inmediato, pero la industria ya empezó a moverse en esa dirección.
