El Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires y especialistas en ciberseguridad alertaron en los últimos días sobre el crecimiento de esta modalidad, conocida como "estafa triangular". La maniobra consiste en que el delincuente engaña a una primera víctima y obtiene su dinero; luego lo traslada a la cuenta de una segunda persona —el intermediario—, quien desconoce la verdadera procedencia de los fondos. Después contacta a ese intermediario para pedirle que lo reenvíe a otro CBU distinto. Si lo hace, pasa a formar parte de una cadena de lavado de dinero sin saberlo.
Por qué es tan efectiva
El mecanismo funciona porque apela a la honestidad. La urgencia es el principal recurso del estafador para llevar a la víctima a cometer una imprudencia. El tono del mensaje suele ser amable, con disculpas y una explicación creíble —"me equivoqué de alias", "quería mandarle a otra persona"—, y se acompaña de presión para que la respuesta sea rápida, antes de que el usuario pueda pensar o consultar.
En algunos casos, el dinero ni siquiera proviene de otra víctima. Puede tratarse de un crédito preaprobado gestionado de manera fraudulenta con datos robados. Si el usuario lo devuelve por su cuenta, en realidad estará transfiriendo un préstamo que luego quedará a su nombre.
Las consecuencias de caer en la trampa
Devolver el dinero manualmente —aunque sea con buena intención— tiene tres riesgos concretos. Primero, deuda financiera: si el dinero proviene de un préstamo sacado a nombre de la víctima, quedará legalmente obligada a pagar el capital y los intereses. Segundo, implicancias penales: el usuario puede quedar registrado en el sistema financiero como un eslabón en una red de lavado de dinero. Tercero, costos operativos: las transferencias manuales generan cargos impositivos y comisiones que no se recuperan, a diferencia de una reversión oficial.
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Qué hacer si te pasa
La respuesta correcta es siempre la misma: no mover el dinero y llamar al banco. Ante este escenario, lo primero que se debe hacer es comunicarse de inmediato con la entidad financiera, ya sea un banco, una billetera virtual o una aplicación de pagos. No se recomienda devolverlo por cuenta propia, dado que ese es uno de los mecanismos más utilizados por los estafadores: contactan a la persona y le piden transferir el monto a otra cuenta distinta a la original.
Se recomienda además reunir y conservar toda la información posible sobre la operación: capturas de pantalla, fecha y hora, datos del remitente y cualquier otro detalle que pueda servir como evidencia en caso de una investigación. Si alguien te contacta por redes o WhatsApp reclamando la devolución, ignorá los mensajes. El canal correcto siempre es el banco, no el supuesto "dueño del error". Si alguien te envía dinero por error y se niega a cancelar la transacción por su cuenta, es una estafa.
