La necesidad de saber constantemente qué hace la pareja, revisar el celular, exigir explicaciones permanentes o querer controlar cada detalle del trabajo y de la vida cotidiana puede parecer una cuestión de carácter. Sin embargo, los especialistas advierten que detrás de estas conductas suele esconderse la ansiedad de control.
Se trata de una manifestación específica de la ansiedad que lleva a las personas a intentar reducir su malestar emocional mediante el control excesivo de los demás y del entorno. Según explica el psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin, quienes padecen este cuadro sienten una necesidad imperiosa de anticiparse a posibles amenazas, reales o imaginarias, y buscan certezas permanentes para calmar una angustia que nunca termina de desaparecer.
Un problema que crece en Argentina
La ansiedad es actualmente uno de los trastornos de salud mental más frecuentes del mundo. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 4% de la población mundial vive con algún trastorno de ansiedad, aunque las cifras aumentaron significativamente después de la pandemia.
En Argentina, distintas investigaciones señalan que entre el 15% y el 20% de los adultos experimentan síntomas de ansiedad de forma frecuente. Además, estudios realizados por universidades nacionales y organismos de salud mental muestran que los cuadros ansiosos afectan especialmente a jóvenes y adultos de entre 18 y 40 años, un segmento altamente expuesto al uso intensivo de redes sociales y a la hiperconectividad.
Los especialistas coinciden en que las plataformas digitales potenciaron ciertas conductas de vigilancia. La posibilidad de ver la última conexión de una persona, seguir su actividad en redes o conocer su ubicación en tiempo real puede alimentar pensamientos obsesivos y reforzar comportamientos de control.
¿Qué es la ansiedad de control?
Ghedin señala que la ansiedad puede expresarse mediante síntomas físicos como palpitaciones, sudoración, tensión muscular, opresión en el pecho e insomnio. Sin embargo, existe una variante particularmente frecuente, la ansiedad de control.
En estos casos, la persona necesita controlar constantemente las acciones de otros para disminuir su propia incertidumbre. Esto puede manifestarse en relaciones amorosas, vínculos familiares o ambientes laborales.
Las personas con ansiedad de control suelen mostrar: necesidad constante de supervisar a otros, celos excesivos, desconfianza permanente, dificultad para tolerar la incertidumbre, irritabilidad y cambios emocionales bruscos.
Según Ghedin, es importante diferenciar entre los llamados "celos mentales" y los "celos emocionales". Los primeros están asociados a personalidades desconfiadas y rígidas que creen poseer una capacidad especial para detectar engaños o transgresiones. En cambio, los celos emocionales aparecen impulsados por el miedo a perder al otro.
La persona siente una inquietud intensa que rápidamente se transforma en pensamientos de alarma. Un mensaje sin responder, una salida con amigos o una demora en contestar pueden convertirse en señales de una posible traición. "Necesita saber de manera urgente qué está haciendo el otro", explica el especialista. En estos casos, el sufrimiento no solo afecta a la pareja sino también a quien experimenta la ansiedad.
La ansiedad de control suele generar dinámicas desgastantes. Muchas parejas terminan adaptándose para evitar conflictos, comparten contraseñas, muestran conversaciones privadas o justifican cada movimiento cotidiano.
Los expertos advierten que cuanto más se intenta calmar la ansiedad mediante controles, más necesidad de controlar aparece después. Se produce así un círculo vicioso donde la desconfianza nunca desaparece por completo.
Diversas investigaciones sobre vínculos afectivos muestran que los comportamientos de vigilancia digital y control son actualmente una de las principales causas de conflictos en parejas jóvenes.
Los tratamientos psicológicos, especialmente los enfoques cognitivo-conductuales, ayudan a identificar pensamientos distorsionados, mejorar la tolerancia a la incertidumbre y fortalecer la autoestima. En algunos casos, también puede ser necesario un acompañamiento psiquiátrico.
Los especialistas coinciden en que detrás de la necesidad de controlar a los demás suele existir una profunda inseguridad personal. Por eso, aprender a confiar y desarrollar recursos internos resulta fundamental para romper el ciclo de la ansiedad y construir relaciones más saludables.
