Una raya gigante nadó 170 kilómetros en el río Paraná: el hallazgo del CONICET

Un estudio reveló un viaje récord de una raya gigante de agua dulce en el Paraná. ¿Qué significa esto para la protección de esta especie vulnerable?

09 de junio, 2026 | 19.36

Un informe científico reciente publicado en la revista Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems reveló un comportamiento sorprendente de una raya gigante de agua dulce que se desplazó aproximadamente 170 kilómetros a lo largo del río Paraná. Este hallazgo podría cambiar la forma en que se protege esta especie y otras de la megafauna fluvial.

La investigación fue llevada adelante por el Instituto Nacional de Limnología (INALI), dependiente de la Universidad Nacional del Litoral y del CONICET, y se centró en una hembra de Potamotrygon brachyura, una raya que puede alcanzar hasta 1,8 metros de ancho y pesar más de 200 kilos.

El estudio se desarrolló en el tramo inferior del río Paraná, uno de los pocos grandes ríos de América del Sur que todavía mantiene extensas áreas sin represas, lo que facilita los desplazamientos de larga distancia para las especies que habitan allí. Desde el INALI destacaron que preservar la conectividad fluvial es fundamental no solo para las rayas gigantes, sino para toda la megafauna dulceacuícola.

La raya en cuestión, que medía 74 centímetros de ancho, fue marcada en el bajo río Paraná y luego recapturada 292 días después por pescadores recreativos que colaboran con los científicos. La recaptura ocurrió a unos 170 kilómetros de distancia, siguiendo el curso natural del río.

Este desplazamiento supera ampliamente lo que se conocía hasta ahora, ya que se creía que las rayas exclusivamente dulceacuícolas no se movían más de 8 kilómetros en períodos de hasta un año. Diego Martín Vazquez, primer autor del estudio, expresó: “Nos sorprendió la magnitud del movimiento. Esto muestra que al menos algunas especies, las más grandes, pueden moverse distancias mucho mayores a lo largo de los sistemas fluviales, de lo que se asumía previamente”.

Claves para conservación de estas rayas gigantes

El hallazgo trae nuevas perspectivas sobre las necesidades de estas rayas para sobrevivir. Según el informe, las grandes rayas de agua dulce podrían requerir áreas de vida mucho más extensas, similares a las de sus parientes que migran entre ríos y océanos. Esto es clave para la conservación, teniendo en cuenta que muchas rayas de agua dulce están entre los vertebrados más amenazados del mundo.

Se creía que no se movían más de 8 kilómetros en un año.

Potamotrygon brachyura está catalogada como “Vulnerable” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), entidad que evalúa el riesgo de extinción de las especies. Luis Lucifora, segundo autor del estudio, enfatizó: “Si las rayas gigantes se mueven cientos de kilómetros regularmente, manejar sus poblaciones a escalas locales puede no ser efectivo”.

Además, Lucifora agregó que “las estrategias de conservación y manejo pesquero probablemente requerirán coordinación a la escala de sistemas fluviales, involucrando la interacción entre dos o más provincias”. Esto implica que la protección de estas especies debería pensarse más allá de límites administrativos locales para garantizar su supervivencia.