Tiraron dos millones de neumáticos al océano con buenas intenciones, pero terminó siendo un desastre ambiental

El fracaso de un proyecto que pretendía crear un arrecife natural se convirtió en una catástrofe ambiental, ya que terminó contaminando el ecosistema marino.

23 de julio, 2026 | 17.23

Arrecife Osborne es un cementerio submarino que nació luego de que más de dos millones de neumáticos fueran arrojados al océano con el objetivo de crear un arrecife artificial. Sin embargo, el proyecto ecológico no salió como se esperaba y derivó en un desastre ambiental.

A unos 2134 metros de la costa de Fort Lauderdale, Florida, frente a Sunrise Boulevard, se extiende un páramo submarino de neumáticos en descomposición. Se trata del Arrecife Osborne que fue colocado allí en 1972, pero desde entonces algunos de estos neumáticos fueron arrastrados por tormentas tropicales y huracanes, lo que dañó los arrecifes de coral cercanos.

A más de 50 años de ser arrojados al océano, los neumáticos causan más daño que beneficios en las aguas costeras de Florida. Hoy, hay equipos de restauración que recurren a drones submarinos para poder limpiar el desastre ocasionado.

¿Cómo nació el Arrecife Osborne?

El proyecto fue una idea original de Broward Artificial Reef (BARINC), una organización sin fines de lucro integrada por un grupo de pescadores. El objetivo inicial era crear un arrecife usando neumáticos viejos que se acumulaban en los vertederos y zonas rurales. La idea fue mucho antes de que el reciclaje se popularizara en el mundo y tenían la convicción de que los corales se adherirían y crecerían en los neumáticos.

Para llevar a cabo la iniciativa, recibieron el apoyo del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos y más de 100 embarcaciones privadas. El proyecto comenzó con la colocación de los neumáticos en 14,5 hectáreas del lecho marino, a 2134 metros de la costa y a 20 metros de profundidad.

La compañía Goodyear Tire and Rubber Company proporcionó el equipo para llevar adelante el particular proyecto. En ese entonces, los neumáticos fueron atados con clips de acero y cuerda de nailon, pero nadie contaba con que las aguas salinas afectarían rápidamente a estos materiales, generando que los neumáticos se separaran y fueran arrastrados por las corrientes y las olas.

No solo destruyeron la vida marina que había crecido sobre ellos, sino que también impidieron el crecimiento de nuevos organismos. Los neumáticos sueltos erosionaron el lecho marino y dañaron los arrecifes existentes en la zona. Los medios locales indicaron que fueron avistados y retirados miles de neumáticos de playas de Carolina del Norte.

Desde hace 25 años, varias organizaciones intentan retirar los neumáticos, pero los costos vinculados al proyecto son exorbitantes. Tras varios intentos fallidos, en 2007 el ejército de Estados Unidos participó activamente usando un proceso de limpieza para entrenamiento de buceo y rescate. Sólo lograron recuperar 73 000 neumáticos hasta 2009. De los dos millones originales, aún 700.000 permanecen frente a la costa de Fort Lauderdale.

¿Por qué fracasó el proyecto de arrecife?

Como se indicó, los neumáticos fueron agrupados con cintas de nailon y clips de acero galvanizado, pero no estaban rellenos de hormigón, por lo que tenían demasiada flotabilidad bajo el agua. Con el paso de las décadas, el agua salada provocó el desgaste de los elementos metálicos. Los científicos también comprobaron que los corales nunca lograron adherirse al caucho como se esperaba.

Además, los neumáticos también liberaron químicos producto de su lenta degradación, generando contaminación del ecosistema marino. Hoy en día, el Departamento de Protección Ambiental de Florida coordina tareas de extracción con drones submarinos y mapeo aéreo para localizar los neumáticos y provocar más daño sobre los arrecifes que pudieron recuperarse.