La frutas y verduras son difíciles de conservar en casa ya que la humedad de la heladera es un factor que puede acelerar su deterioro y generar la aparición de moho. Por eso mismo, un simple truco casero, prolonga la vida útil de los alimentos y mantiene el interior de la heladera más fresco.
Se trata de colocar una esponja dentro del cajón de vegetales, este tip se volvió viral en las redes debido a su rápida eficacia. La esponja absorbe la humedad generando un ambiente propicio para la descomposición acelerada de alimentos, evita la condensación en paredes y superficies, reduce el deterioro, previene malos olores y mantiene el cajon limpio por mucho más tiempo.
Cómo aplicar el truco de la esponja en la heladera paso a paso
Lo primero que hay que hacer es escoger una esponja nueva y seca, ya que no debe contener detergentes o quimicos. El paso siguiente es colocarla en el cajón de las frutas y verduras de la heladera, apoyada entre los productos o en un costado. Se recomienda revisarla una vez por semana y en caso de que estuviera muy húmeda exprimirla o directamente reemplazarla.
Para mantener la esponja limpia hay que lavarla con agua caliente y vinagre o con bicarbonato de sodio, para evitar bacterias. Esta técnica casera se convirtió en una aliada de la limpieza para quienes quieren ahorrar y prolongar la vida de sus frutas y verduras. Es importante recordar que la esponja que se utilice no tiene que haber sido usada previamente en la cocina o el baño, y que se debe hacer una inspección semanal de su estado.
Trucos caseros para mantener las esponjas desinfectadas
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Utilizar el microondas: humedecer la esponja por completo, colocarla sobre un plato y calentarla a máxima potencia durante dos minutos para eliminar bacterias con el vapor.
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Sumergir en vinagre blanco: dejar la esponja en un recipiente con vinagre puro durante toda la noche para aprovechar su acidez natural.
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Usar agua hirviendo: verter agua a punto de ebullición sobre la esponja en un cuenco y dejar reposar hasta que el agua se enfríe.
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Aprovechar el lavavajillas: introducir la esponja en el estante superior durante un ciclo de lavado con secado a alta temperatura.
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Mezclar agua y bicarbonato: remojar la esponja en una solución de agua tibia con dos cucharadas de bicarbonato para neutralizar olores y desincrustar residuos.
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Escurrir tras cada uso: presionar con fuerza para eliminar todo el exceso de agua y evitar que la humedad estancada genere moho.
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Aclarar con agua caliente: pasar la esponja por el grifo a alta temperatura después de limpiar platos con grasa.
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Almacenar en lugar seco: colocar la esponja en un soporte rejilla que permita la circulación de aire por todos sus lados.
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Renovar con frecuencia: desechar la esponja cada dos o tres semanas, o antes si presenta grietas o mal olor persistente.
