En el norte de la provincia de Neuquén, cerca de la cordillera y a más de 1.200 metros sobre el nivel del mar, se encuentra Varvarco, una pequeña localidad que en los últimos años comenzó a posicionarse como uno de los destinos emergentes de la Patagonia. Rodeado de montañas, ríos y paisajes volcánicos, el pueblo es considerado la puerta de entrada a varios de los principales atractivos naturales del Alto Neuquino.
Ubicado en el departamento Minas, Varvarco se encuentra en la confluencia de los ríos Neuquén y Varvarco, un fenómeno natural conocido por el contraste entre los colores de ambas corrientes.
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¿Qué hacer en Varvarco, el pueblito de los ríos de dos colores?
Uno de los principales motivos para visitar la localidad es su cercanía con el cerro Domuyo, la montaña más alta de la Patagonia con 4.707 metros de altura. Desde la zona parten excursiones hacia géiseres, termas y senderos de montaña.
Entre los sitios más visitados aparecen Los Tachos, un campo geotérmico con fumarolas y agua en ebullición; las termas de Aguas Calientes; y Los Bolillos, una formación rocosa de origen volcánico que se destaca por sus columnas naturales.
Además, en las cercanías se encuentra el sitio arqueológico Colomichicó, conocido por sus petroglifos y grabados rupestres realizados por antiguos pobladores de la región.
¿Cómo llegar a Varvarco, la puerta de entrada al Alto Neuquino?
Varvarco está a unos 500 kilómetros de la ciudad de Neuquén. El acceso principal es por las rutas nacionales 22 y 40, y luego por la Ruta Provincial 43.
La localidad mantiene un perfil tranquilo y una fuerte identidad ligada a la cultura del norte neuquino, con presencia de crianceros, tradiciones rurales y cantoras populares.
En 2026, Varvarco fue seleccionado entre los candidatos argentinos para competir por el reconocimiento Best Tourism Villages, impulsado por ONU Turismo, que distingue a pueblos rurales por su patrimonio cultural y natural.
