El vínculo entre adolescentes ha cambiado por completo con el uso masivo del celular. Hoy, gran cantidad de jóvenes pasan la mayor parte del día en sus cuartos, con su teléfono. Según datos recientes de UNICEF, la edad de inicio en las apuestas online ronda los 13 años, en paralelo con la apertura de billeteras virtuales. Y ocho de cada diez adolescentes conocen o accedieron a este tipo de plataformas.
Desde el Hospital de Clínicas de la UBA advierten que el problema no empieza cuando el chico pierde dinero, sino mucho antes: cuando juega solo, sin acompañamiento adulto.
“La responsabilidad recae plenamente en los adultos”, sostieneSilvia Ongini, psiquiatra infanto-juvenil del hospital escuela. La especialista remarca que el juego es clave en el neurodesarrollo, en la construcción de identidad y en la regulación emocional. Pero cuando se vuelve compulsivo y está atravesado por apuestas, deja de ser una actividad recreativa para transformarse en un riesgo.
Además, el contexto económico agrava la situación. Muchos chicos perciben las dificultades financieras del hogar y se sienten impulsados a “ayudar”. Las plataformas prometen dinero rápido y a esto se le suma que muchas figuras públicas las promocionan.
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Cómo darse cuenta si un adolescente apuesta online
Los profesionales del Clínicas identifican manifestaciones concretas que pueden indicar que un niño o adolescente está involucrado en apuestas online:
- Cambios bruscos en la rutina: alteraciones del sueño, ausencias escolares reiteradas, aislamiento y abandono de actividades que antes disfrutaba.
- Desregulación emocional: ansiedad, irritabilidad, cambios de humor, llanto frecuente o baja tolerancia a la frustración.
- Bajo rendimiento: caída en el desempeño escolar o deportivo y dificultades de concentración.
- Uso problemático del celular: conexión nocturna prolongada, ocultamiento de pantallas, resistencia a respetar límites o nerviosismo al conectarse.
- Distorsiones cognitivas y mentiras: exceso de confianza, sensación de control, supersticiones, negación del problema o relatos inconsistentes.
- Señales económicas y sociales: pedidos de dinero sin explicación clara, poca valoración del dinero o deterioro de vínculos.
Según advierten desde el hospital, pueden sentirse estafados, presionados o atrapados en dinámicas que incluso los expongan a redes abusivas.
Los especialistas insisten en algo básico: acompañar. La mitad de los adultos reconoce no tener tiempo para jugar con sus hijos. Y ese vacío lo ocupan las pantallas.
Acompañar el uso de dispositivos, establecer límites claros, generar espacios libres de celular -como las comidas o el dormitorio-, priorizar el juego compartido y ofrecer alternativas no digitales son estrategias clave. También es fundamental observar la etapa madurativa del niño y promover el juego libre y creativo.
“Reconocer las señales temprano y sostener el diálogo cotidiano puede marcar la diferencia”, advierte Ongini.
