Robo de la cápsula Cesio 137: el recuerdo de la tragedia en Brasil y el alerta para reforzar controles

La desaparición de en Rosario activó protocolos de emergencia. Las autoridades se mantienen cautas ante la desaparición de la fuente utilizada para calibrar equipos de Medicina Nuclear. 

18 de junio, 2026 | 14.23

La investigación por el robo de una fuente radiactiva de Cesio 137 en un Instituto médico de Rosario provocó un alerta nacional que mantiene cautas a las autoridades. El episodio motivó además la activación de protocolos de emergencia radiológica y recordó lo vivido en Brasil, en el año 1987, cuando una cápsula con material radiactivo causó la muerte de cuatro personas y afectó a otras 249 que resultaron heridas.

La fuente sustraída era utilizada para calibrar equipos de Medicina Nuclear y contiene Cesio-137 en forma de gel, dentro de un envase protegido por un blindaje de plomo. Aunque las tareas para localizarla siguen desplegadas, los especialistas remarcan que el riesgo permanece bajo siempre que el sistema de contención no sea alterado.

Cómo fue la tragedia de Goiânia

El antecedente mencionado ocurrió en septiembre de 1987, cuando dos hombres ingresaron a un centro de radioterapia abandonado en Goiânia y retiraron una unidad que contenía Cesio-137. Sin conocer el peligro, desarmaron el equipo y expusieron el material radiactivo, atraídos por un llamativo brillo azul.

La cápsula pasó por varias manos y fue exhibida entre familiares, amigos y vecinos. Durante días, las personas expuestas comenzaron a sufrir vómitos, diarrea y otros síntomas sin comprender su origen. Cuando las autoridades detectaron la contaminación, ya era demasiado tarde. Más de 112.000 habitantes se sometieron a controles radiológicos y cientos habían sido afectados.

El hecho se convirtió en un caso emblemático sobre los riesgos vinculados a la pérdida de control de materiales radiactivos.

Por qué el caso de Rosario es diferente

Desde el Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires pidieron evitar comparaciones directas entre los dos hechos. Su presidente, Carlos Colángelo, explicó que la fuente robada en Rosario posee una actividad significativamente menor y que el material se encuentra confinado en gel, lo que reduce drásticamente las posibilidades de dispersión.

Sin embargo, advirtió que la situación sigue siendo grave. Si alguien intentara abrir o dañar el contenedor podría exponerse a radiación y sufrir lesiones. Por ello, las autoridades recomiendan no manipular ningún objeto que presente el símbolo internacional de radiactividad y dar aviso inmediato a la Policía o a los servicios de emergencia.

El caso también mostró la necesidad de reabrir el debate asociado al fortalecimiento de controles, auditorías e inspecciones en las instalaciones que utilizan sustancias peligrosas. Para los especialistas, la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para proteger a la población y evitar incidentes con potencial impacto sanitario y ambiental.